Comités de represión

Coctel habanero: la delatora

SOCIEDAD
Cóctel habanero: la delatora

Raúl Soroa

LA HABANA, Cuba – Junio (www.cubanet.org) – Siempre fue de lo peor del
barrio. Sus escándalos, borracheras y relaciones tormentosas con
múltiples hombres resultaban el colofón de una vida llena de problemas y
malos pasos. De adolescente, casi una niña, fue jinetera, prostituta de
puerto (una de las de más baja especie en el oficio), y terminó su
juventud, corta y lastimosa, como prostituta de cubanos en Monte y
Cienfuegos.

Tiene sólo 35 años, pero parece tener muchos más. Fue hermosa de joven,
alta, con un pelo rubio color caramelo y unas piernas dignas de mejor
suerte. Hoy su hermoso cabello, muchas veces teñido, decolorado y
maltratado con infinidad de productos químicos, es pajizo y reseco. Sus
hermosas piernas están siempre inflamadas y cubiertas de várices, y sus
ojos negros perdieron aquel brillo divino que tanto atraía a los hombres.

Muchos le tenían lástima en el barrio. Ella vivía en muy malas
condiciones. Todos, de una forma u otra, trataban de ayudarla, aunque su
casa era centro de reunión de borrachos y tipos de mala catadura.

Una vez intentó irse en una lancha y estuvo presa cuatro años por salida
del país. Para sobrevivir después que salió de la prisión
traficaba en la bolsa negra o se acostaba con algún que otro viejo del
barrio dispuesto a pagar por un rato de diestras artes amatorias.

Todos tratábamos de ayudarla. Un vestido que ya no se usaba, ropa para
sus dos hijos -una hembrita y un varón-, un plato oportuno de .
Aunque muchos no aceptaban su estilo de vida, se compadecían de la
muchacha. Ella era amiga además de los opositores ocultos o públicos del
barrio, de los vendedores de la bolsa negra, de las vendedoras de maní y
caramelo, de la que vendía durofrío y paleticas de helado.

La cuadra no era muy revolucionaria que digamos, siempre se hacía
difícil conformar la directiva de los CDR, y luego de muchas presiones
los vecinos se turnaban para ocupar los puestos, en una especie de rifa
en la que nadie quería ganar. Terminaron creando una lista.

Llegado el nuevo milenio, la gente, cansada de tanta monserga, decidió
no conformar más el CDR. Desde ese día, funcionarios de la Zona y del
Municipio de los CDR comenzaron a frecuentar la cuadra y a reunirse por
separado con los tercos vecinos, que se negaban a asumir la dirección de
la organización de “masas”.

Para sorpresa de todos, un día convocaron a una reunión en casa de la
muchacha de la historia, Maité Los vecinos, bastante presionados y sobre
todo curiosos, asistieron a un extraño acto en que varios dirigentes de
la Zona decían maravillas de las cualidades de Maité como cuadro joven
de la revolución, y se deshacían en elogios sobre las virtudes
revolucionarias de la muchacha y sobre su futuro como cuadro de la
organización.

Quedó conformado el aparato de dirección de la organización cederista en
la cuadra: Maité presidenta, su mamá jefa de vigilancia y el nuevo
marido vicepresidente. Nadie se explicaba lo acontecido, pero con tal de
resolver el problema de los CDR de una vez, aceptaron los hechos. Pronto
tendrían que arrepentirse.

Durante la primera semana llovieron cartas de advertencia sobre los
vendedores clandestinos, y a la segunda le cerraron el negocio a la
viejita que vendía durofrío, a la vendedora de maní, al periodiquero, al
limpiabotas. La joven cuadro se encontraba en plena ofensiva revolucionaria.

Llegaron las detenciones a los comerciantes de la bolsa negra. Cerraron
el banco de alquiler de videos, le quitaron la antena parabólica a uno
de los vecinos, antena que servía para que varios vecinos vieran los
canales de TV de “afuera”. Llegaron los mítines a los opositores, la
expulsión de los que vivían “ilegalmente” en alguna vivienda, los
informes negativos, las persecuciones, las reuniones, las guardias del
Comité.

La cuadra se convirtió en un modelo. La joven cuadro se pasea orgullosa
por “su cuadra”. Se siente dueña y señora de vidas y haciendas. Algún
que otro vecino le ha advertido que hay un futuro, pero ella dice que no
le importa y hace alarde de su condición de delatora. Nadie imaginaba
tanto rencor en quien había sido tan ayudada a pesar de su pésima
conducta. Siempre fue de lo peor, y lo seguirá siendo.

http://www.cubanet.org/CNews/y06/jun06/26a9.htm

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