Comités de represión

La ley de Inteligencia: mimetismo cubano

La ley de Inteligencia: mimetismo cubano
Por: Elizabeth Burgos

La Ley de Inteligencia y Contrainteligencia que acaba de aprobar por
decreto el teniente coronel, presidente de , que obliga bajo
pena de cárcel, a cooperar con los organismos de seguridad del estado,
es una nueva demostración de la relación mimética del gobierno
"bolivariano" con el castrismo.

Tienen razón en alarmarse los venezolanos, pues si hay algo en lo que al
llamado proceso revolucionario cubano se le puede otorgar una nota de
excelencia, es en el montaje de un sistema casi perfecto de espionaje y
de control de la población. El régimen cubano, al igual que lo hace hoy
el venezolano, sustentó su legitimación en la necesidad de defender a la
nación de las agresiones del imperialismo. Se le puede admitir a Cuba el
argumento de la defensa, no tanto del imperialismo, pero si de la acción
de una oposición anti-castrista particularmente activa que actuó durante
los primeros años del régimen de Castro. Dejando de lado el aspecto
humorístico del tema pues nadie está atacando a Venezuela, más bien todo
lo contrario, semejante disposición es particularmente alarmante, pues
significa imponerle a Venezuela el aspecto más perverso del castrismo
que ha convertido a la sociedad cubana en una sociedad aquejada de una
patología grave: la ruptura del tejido social pues la obligación de
servir de informante del régimen genera una atmósfera de desconfianza
entre los ciudadanos, y lo que es más grave, entre las familias, entre
las parejas, entre hermanos. La intimidación es la clave de la
colaboración, pues de la aceptación o no de ejercer de informante
depende la existencia profesional y la subsistencia física de la
persona. El objetivo es la instauración de un régimen totalitario a
imagen del cubano, con carácter institucional.

Recuerdo dos casos que me fue dado conocer de cerca. El de un capitán
del Ejercito Rebelde, miembro de la columna de Che Guevara en la Sierra
Maestra que se enloqueció al descubrir que su propia esposa informaba a
los servicios de inteligencia del régimen, del cual él formaba parte y
al cual le era incondicional, de todos sus movimientos, dichos y hechos.
Se le desmoronó el mundo, sufrió un acceso de locura o de lucidez que lo
condujo al delirio. En lugar de darle ayuda psicológica, pero dada su
jerarquía, por "medidas de seguridad", lo hicieron prisionero y murió en
la cárcel. El otro caso, es el del escritor Eliseo Alberto Diego
(Lichy), hijo del gran poeta Eliseo Diego que fue fiel a la revolución
desde el comienzo, al igual que Cintio Vitier, el otro poeta emblemático
de Cuba, perteneciente a la misma generación que Lezama Lima y al
celebre grupo Orígenes, autor del celebre poema, "La Calzada de Jesús
del Monte," que perdió la fe cuando la policía política le pidió le
hiciera un informe sobre su padre, el poeta. Un "informe" es lo que hace
un "soplón" de la policía política sobre una determinada persona para
denunciarlo sobre sus ideas políticas. La crisis de conciencia que le
produjo a Eliseo Alberto Diego el hecho de que se le pidiese un informe
sobre su propio padre, lo puso frente a la circunstancia del repudio de
si mismo por haberse librado en otras ocasiones a semejante práctica,
que lo condujo al y a escribir Informe sobre mí mismo, un
descarnado testimonio sobre un universo en donde ha desaparecido todo
vestigio de ética en las relaciones entre los humanos. Debemos recordar
que el primero en atreverse a denunciar el carácter perverso del régimen
castrista fue Jorge Edwards con su Persona non grata, en donde cuenta el
acoso al que fue sometido por el régimen policial de La Habana,
descontento por su nombramiento pues Castro, de los países "amigos", al
igual que en los grupos gangsteriles, no acepta como embajadores sino a
individuos que le sean incondicionales, lo que no era el caso de Edwards
que era, ante todo, un profesional de la diplomacia. El ultimo libro que
trata del tema policial-represivo y su carácter asfixiante y lo declina
en todas sus facetas, es La fiesta vigilada, de Antonio José Ponte en
donde el autor se emplea en esbozar una verdadera radiografía del
funcionamiento perverso des sistema policial que rige los destinos de
Cuba. La policía es el verdadero pilar del Estado cubano. El sistema de
espionaje permea a todas las instituciones y persona sin excepción.

No es una novedad la existencia de servicios de inteligencia y de
contrainteligencia: todos los Estados los poseen, y son tareas ejercidas
por cuerpos de profesionales competentes encargados de buscar y procesar
la información necesaria a la defensa estratégica del país. Lo que si es
novedoso es la voluntad de convertir en policías y soplones a toda la
población, pues una de las tareas más perversas es que la negativa de
colaborar con los servicios, tendrá como consecuencia ser fichado y
considerado contrarrevolucionario y traidor a la patria y las
consecuencias de esa rebeldía, convertirán al rebelde en no persona,
pues en un país en donde el Estado es omnipresente y controla
absolutamente todas las estructuras del país, se le cerraran todas las
puertas: fuentes de trabajo, inscripciones en escuelas y universidades
le serán vedadas. Dejará de existir como ente social. La creación de los
CDR cubanos como brazo de apoyo de las tareas de control de la
población, demuestra la voluntad de imponer la colaboración de la
sociedad civil en las tareas de represión. Los CDR secundan a la vasta
red de espías diseminados en todo el país que ejercen el control
absoluto sobre la población. En cada cuadra actúan por lo menos dos
espías, controlados por el responsable de la manzana, subordinados a los
agentes que controlan cuatro manzanas, que a su vez están supeditados a
los que controlan diez manzanas, por ultimo, el responsable del bloque
que recibe la información de decenas de manzanas: una inmensa tela de
araña que no deja resquicio libre. Durante el régimen del general
Pinochet se desarrolló un amplio sistema de información y de control de
la población y se crearon las "comunidades de información", con el
propósito de contar con sectores de la población civil en la represión
contra la oposición, pero al contrario que en Cuba y en lo que pretende
instaurar Venezuela, en Chile se trataba de grupos de extrema derecha
identificados con el régimen. En este aspecto se percibe claramente que
el régimen castrista es mucho más totalitario que el de Pinochet.

Un sistema totalitario necesita ejercer el control sobre todos los
aspectos de la vida nacional y esa es la verdadera razón de la creación
de esa ley en Venezuela. Para Cuba la ley venezolana significa darle
a su sobreproducción de espías y de personal técnico
especializado en represión.

eburgos@orange.fr

http://www.lostiempos.com/noticias/09-06-08/09_06_08_pv1.php

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