Comités de represión

Consignas esotéricas y documento dinosaurio (II)

Cambios, PCC

Consignas esotéricas y documento dinosaurio (II)

El primer paso de la dirección del partido cubano para demostrar su
"nueva mentalidad" es dejar de reprimir a sus militantes. Una nueva
agenda es posible y serán los militantes de base los que quiebren el
estado fósil de las estructuras partidarias

Marlene Azor Hernández, México DF | 07/11/2011

El documento base para la discusión, en enero de 2012, de la "Primera
Conferencia Nacional Partido Comunista de Cuba", perdió la oportunidad
histórica de ser un documento de una izquierda renovada, "actualizada" y
"antiburocrática" que demostrara de forma auténtica "un cambio de
mentalidad". La mayor confirmación de la falacia de las consignas
esotéricas de la dirección del partido cubano es el contenido de este
documento.

Una muy mala señal para sus militantes es que deben citar las frases
esotéricas de moda (que ya son repetidas en los discursos de dirigentes
como Machado Ventura en sus periplos provinciales) sabiendo que no
varían los métodos, las jerarquías y la concentración de las decisiones
en la cúpula dirigente en funciones.

El documento hace un rosario crítico de todo lo que no marcha, pero sin
ofrecer una explicación de las causas estructurales —las férreas reglas
implícitas y explícitas de actuación que impiden el ejercicio
democrático— y que son las que han llevado al desastre actual. Pareciera
que el cúmulo de problemas se ha debido a "las veleidades de los seres
humanos", problemas psicológicos de los militantes que necesitarían un
diván colectivo y del tamaño de la Isla, con el Buró Político
transformado en un grupo de psicoanalistas habilitados para "cambiarles
la mentalidad". Por todo esto es un documento de un antimarxismo rampante.

Cristalizado el principio del centralismo burocrático (ya que
democrático nunca fue) y establecidos la centralidad del poder en unos
pocos y de manera vitalicia, la suprema autoridad en los órganos
ejecutivos y la función de marionetas de la unanimidad para los órganos
representativos, el culto a la personalidad del secretario general de
turno —que imposibilita contradecir la política aprobada por la cúpula
del poder—, los principios sagrados del Partido Comunista Cubano, desde
su fundación en 1975, no son otra cosa que los rasgos de las
arbitrariedades funcionales, copiadas del partido soviético. Cuarenta
años después, y a pesar de la experiencia histórica, la dirección del
partido cubano mantiene el "fósil viviente" aunque reduzca el período de
mandato a diez años.

Sin , aun sin proponer el pluripartidismo y las elecciones
competitivas libres, propios de la democracia liberal y demonizada de
manera absoluta en el discurso político cubano, es posible tener
"voluntad" democrática desde una óptica de izquierda. A continuación
proponemos algunas opciones que estarían potencialmente abiertas a un
partido con intenciones renovadoras, propias de 2011 y no de los años 50
del siglo pasado. Demuestran que, incluso manteniéndose fiel a su
discurso político, pero mostrando real voluntad "actualizadora", es
posible establecer otra estructura, otros principios de ordenamiento, y
otros procedimientos para funcionar.

Siempre creo que es un ejercicio de pensamiento útil aquel que se
plantea propuestas para pasar de una situación inmóvil a otra en la cual
se generen formas viables de cambio. El primer paso de la dirección del
partido para demostrar su "nueva mentalidad" es dejar de reprimir a sus
militantes. Una nueva agenda es posible y serán los militantes de base
los que quiebren el estado fósil de las estructuras partidarias.

Sugerencias para los militantes cubanos:

1. El documento debe erigir en principio rector del partido la
democracia participativa y no el centralismo burocrático.

2. Los órganos representativos del partido tienen que tomar las
decisiones, dirigir y controlar a los órganos ejecutivos. Es decir, el
Comité Central al Buró político, las Asambleas provinciales y
municipales a los Comités provinciales y municipales, y no viceversa.

3. La renovación de todos los cuadros incluyendo al secretario general
del partido debe ser al término de 5 años en el ejercicio del puesto. La
renovación de los dirigentes del partido debe ser más dinámica que la
del Estado.

4. Separar definitivamente el puesto de Secretario General del Partido,
del de de la República (algo que se hizo en la época del
deshielo en la Unión Soviética y en lo cual el partido cubano ha quedado
por debajo de esta medida tan elemental de desconcentración de poder).

5. Las comisiones del Comité Central deben estar compuestas en un 60 %
por militantes de base no especialistas y por un 40 % de los
especialistas necesarios a los asuntos técnicos a resolver.

6. Todas las votaciones en todos los niveles del partido tienen que ser
por voto directo y secreto —si hay voluntad política de eliminar la
unanimidad— y las bases deben votar directamente y por voto secreto por
los candidatos posibles al órgano máximo del partido, con comisiones de
candidatura compuestas por militantes de base y sin cargos.

7. La relación del partido con las organizaciones de masas debe ser del
respeto más irrestricto a su autonomía en los métodos, reglamentos,
elección de sus representantes y contenido de sus demandas. Mientras el
partido pretenda "exponer en sus intervenciones (en las organizaciones
de masas) los temas referidos a los contenidos, prácticas, métodos de
trabajo y responsabilidades que le corresponde asumir a cada
organización, en atención a las exigencias actuales", estas seguirán
siendo un cascarón vacío y formal de participación ciudadana.

Desde el Llamamiento al IV Congreso del Partido, en 1990, la población
pidió la eliminación de los y de la FMC porque no le veían ningún
sentido de utilidad y esta demanda, como tantas otras, no fue escuchada.
Imagino que estas y otras organizaciones similares deben plantearse, al
margen del partido, qué intereses de la población representan, para qué
existen y cuál puede ser la agregación de demandas a representar. Son
sus bases las que deben determinar la pertinencia de su existencia y el
contenido y los intereses a representar; de lo contrario, seguirán
siendo estructuras obsoletas y formales decorativas del paisaje
nacional, reproductoras de la doble moral, del derroche de recursos, de
tiempo y de energía e incluso de una cultura del kitsch expuesta en sus
anquilosados mecanismos de propaganda.

No creo que la dirección del partido cubano pueda entender estas
propuestas, pero sería bueno sugerirles que cambien la mirada
despreciativa que mantienen hacia sus propias bases, tan sacrificadas
durante tanto tiempo. Hasta ahora —y lo ratifica el documento actual—
han considerado minusválidos mentales a una militancia que forma parte
de una de las poblaciones más instruidas del continente y esto solo ha
sido posible por contar con todos los mecanismos de censura y represión.

http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/consignas-esotericas-y-documento-dinosaurio-ii-270252

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