Comités de represión

Operación Maceta

Operación Maceta
Martes, Diciembre 13, 2011 | Por Julio Cesar Álvarez

LA HABANA, Cuba, diciembre, www.cubanet.org -Una de las mayores
operaciones policiales de Cuba—La Operación Maceta—arruinó a un
traficante de café, enriqueció a una presidenta de un Comité de Defensa
de la Revolución () y aportó un sinónimo al dialecto de la isla.

Ernesto Fuentes es un ex oficial de la contrainteligencia cubana, y
aunque ahora se dedica a comprar pedacitos de oro y tapas viejas de
relojes rusos antiguos, todavía guarda en su memoria anécdotas de su
época de soldado. Muchos consideran que es un charlatán, pero no lo es.

Cuenta que en el ya lejano otoño de 1990, el Ministerio del Interior
(MININT) ordenó a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) que
listaran en cada cuadra a las personas con un nivel de vida por encima
de sus posibilidades económicas.

"La acción cederista desembocó en la mayor cacería de adinerados en
Cuba: La Operación Maceta", asegura Fuentes.

Dice también que, aunque parezca paradójico, cuando se puso en marcha
dicha operación la policía no tenía la menor idea de las actividades
ilegales de la mayoría de los detenidos. No se les detuvo por la
comisión de algún delito, sino por uno de los siete pecados capitales:
la avaricia.

"Todos los arrestados tenían una cosa en común: un elevado nivel de
vida, sólo equiparable al de un alto dirigente del gobierno", dice
bajando la voz, hasta convertirla casi en un susurro.

De ahí en adelante a los detenidos se les conoció como "los macetas".
Con el tiempo, el uso se extendió para nombrar a todo adinerado, sin
importar la procedencia del dinero ni la filiación política de la
persona. Por eso, actualmente en Cuba, al que vive con un nivel de vida
alto se le llama maceta, ya sea un delincuente o un miembro del Partido
Comunista de Cuba (PCC).

Cuenta Fuentes que precisamente dos de sus objetivos en la operación
pugnaban desde bandos contrarios. Uno, Manuel Sánchez Rodríguez, era un
traficante al que todos llamaban "Manolo Café", en referencia al
producto que contrabandeaba. A él se lo quitaron todo: una casa, dos
carros y medio millón de pesos que tenía ocultos dentro de un colchón.
Antes de ser transferido para la prisión, uno de los jueces del tribunal
le dijo que él era una vergüenza, y que no tenía cabida en esta sociedad
"de los humildes y para los humildes".

La otra, Odalis Rajadel Sosa, era una fogosa y emprendedora militante de
la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), que estableció su residencia
permanente en La Habana un año después de abandonar su natal Holguín.
Presidía el CDR de la cuadra donde vivía Manolo Café, y era también la
informante de Fuentes.

Antes de delatar a Manolo daba encendidos discursos en las reuniones del
CDR sobre el ideal comunista, en los que fustigaba a los "burgueses que
nos lanzan al rostro su opulencia", en clara alusión al estilo de vida
del traficante.

"Esta joven se convirtió, poco años después de la operación policial,
en la maceta de la cuadra", afirma Fuentes; quien mete dos pedazos de
cadenas de oro en un saquito, y sonríe al ver la cara de sorpresa de su
interlocutor.

Aclara que en el año 1993 el gobierno se vio obligado a despenalizar el
dólar y, para poder recaudar los dólares que empezaban a circular, abrió
una cadena de tiendas. En un inicio se les dio preferencia para trabajar
allí a los retirados de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del
Interior, así como a personas de probada fidelidad al régimen.

Ella consiguió un puesto de dependiente, y con el tiempo escaló
posiciones hasta convertirse en la administradora. Su esposo e hijo
trabajan también en el ramo de las tiendas. Demolió su antigua y modesta
casa y erigió una de dos pisos. La cercó, y adornó sus garajes con dos
autos marca Lada. Se dice también que compró una casa en la ,
aunque nadie la ha visto. Todos saben que el salario que ella gana no da
para mantener el lujo con que vive, pero ahora al Ministerio del
Interior no le interesan tanto esas cosas.

En las noches brilla un gigantesco cartel lumínico cuya base descansa en
el jardín de su casa y que reza así: "CDR #7 Frank País".

Ya en sus discursos no menciona a los "burgueses que nos lanzan al
rostro su opulencia". Ahora sus diatribas van dirigidas a "los
mercenarios que al servicio del imperio yanqui amenazan con arrebatarnos
nuestras conquistas".

-La vida no es justa, ¿Verdad, pariente?", -concluye Fuentes. Luego se
aleja pregonando el ya clásico "Compro pedacitos de oro".

http://www.cubanet.org/articulos/operacion-maceta/

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