Comités de represión

Esquema institucional de la farsa electoral

Esquema institucional de la farsa electoral

[20-08-2012]

Lcdo. Sergio Ramos

(www.miscelaneasdecuba.net).- Nuevamente el Consejo de Estado ha

convocado a "elecciones" en Cuba para las Asambleas Municipales y

Provinciales para el próximo mes de octubre. Coincide con un año en el

cual muchos países han tenido o tendrán elecciones, por lo que es de

interés de la dictadura darle bombos y platillos a su simulacro electoral.

El régimen cubano monta este espectáculo propagandístico cada cinco

años para proyectar ante el mundo la imagen falsa de que exista una

"democracia distinta" en el país y que su gobierno es el producto de la

"voluntad del pueblo". Sin , un análisis al sistema electoral de

Cuba nos descubre el montaje de la farsa y que dicho proceso no cumple

con los requisitos más elementales de una elección real, imparcial,

transparente, y representativa de la voluntad de un pueblo.

La Ley Electoral tiene defectos que descalifican desde sus cimientos a

dicho proceso electoral. Cualquier elección, para que sea válida, debe

cumplir con una serie de requisitos indispensables para que su

producto, el resultado electoral, sea la expresión verdadera de la

voluntad del pueblo.

Lamentablemente, la Ley Electoral de Cuba no cumple con los requisitos

establecidos en

Declaración sobre los Criterios para Elecciones Libres y Justas,

adoptada por unanimidad por el Consejo Interparlamentario en su 154ª

reunión (París, 26 de marzo de 1994).

Falta de un ambiente electoral adecuado: De acuerdo a dicha

declaración, una elección tiene que realizarse en un marco de garantías

fundamentales a ciertos básicos: "? Expresar las

opiniones políticas sin interferencia; ? Buscar, recibir e impartir

información y efectuar una elección informada; ? Desplazarse con

dentro del país para realizar una campaña electoral; ?

Realizar una campaña electoral en las mismas condiciones que los demás

partidos políticos, incluido el partido que forma el gobierno existente".

La realidad cubana en materia de Derechos Humanos no propicia cumplir

con tales requisitos. Primero por la ausencia de libertad de expresión.

Recientemente a un grupo de opositores los encarcelaron por repartir un

panfleto reclamando cambios en Cuba. Ese acto priva al elector de

recibir información para realizar una elección informada.

Segundo, la libertad de movimiento es muy cuestionada, pues en múltiples

actos de la oposición la policía y los agentes de la Seguridad del

Estado han impedido estos desplazamientos.

Tercero: La falta de medios de comunicación alternativos a los del

gobierno impide la posibilidad de la difusión de la información

contraria a la del régimen. Tampoco los medios de comunicación de la

dictadura dan acceso a personas que difieran de las líneas de opinión

oficialistas. La está limitada y bloqueada por la dictadura

para el ciudadano común. En otras, palabras, el ambiente de represión,

violenta e invalida cualquier elección en Cuba por falta de un clima

electoral adecuado.

Exclusión y Ausencia de Pluralismo: Las sociedades no son homogéneas, se

componen de un amplio espectro de opiniones, posiciones políticas,

condiciones sociales e intereses diversos. Y todos los nacionales son

parte de la misma nación y han de tener iguales derechos ante la ley, y

por cuanto, deben tener igual derecho a participar electoralmente y

contar con representación proporcional ante los distintos organismos del

estado.

Sin embargo, no sucede así en Cuba, porque por disposición

constitucional (Art. 5), sólo hay un partido legalmente permitido: El

Partido Comunista de Cuba. Todos los demás partidos o asociaciones

políticas ajenas a ese partido están excluidos. Existe un

mono-partidismo que excluye a todo aquel partido o movimiento

independiente y contrario al gobierno.

De hecho, la Ley Electoral de Cuba (Ley Número 72 de 29 de octubre de

1992) impide la nominación independiente de candidatos por

organizaciones, movimientos o partidos independientes y no vinculados

con el gobierno. La Comisión Electoral, en cada nivel pertinente, nombra

las Comisiones de Candidatos (Art. 67), y éstas son las encargadas de

las nominaciones de los candidatos. (Art. 68). Estas Comisiones de

Candidatos las integran los representantes de las organizaciones de masa

contempladas en el articulo 7 de la Constitución: O sea la Confederación

de Trabajadores de Cuba (CTC), el Comité de Defensa de la Revolución

(), la Federación de Mujeres Cubanas (FME), la federación de

Estudiantes Universitario (FEU), y otras organizaciones del Estado y

controladas por el Estado y el Partido Comunista.

Como puede verse, en realidad es el Estado y no el pueblo o los partidos

políticos independientes, quien nomina a los candidatos a Delegados a

las Asambleas Municipales, a las Provinciales y a la Asamblea Nacional

del Poder Popular (Seudo –parlamento cubano). Son los gobernantes que

controlan el Estado los nominadores reales de los candidatos a puestos

electivos. A estos, en esta primera etapa, se les llama

"precandidatos". Estas designaciones de pre-candidaturas llegan al

extremo de proponer los candidatos para presidir las Asambleas en los

distintos niveles. (Art. 73, 75, y 77). No existe la autonomía, ni

independencia, ni la separación de poder en materia nominativa.

A pesar que en la Ley se contemplan las reuniones de ciudadanos de la

circunscripción para presentar candidatos (Art. 80 y siguientes), estas

reuniones de base popular adolecen de un clima de libertades y garantía

a los derechos humanos, tan imprescindible para la pureza de los

procesos eleccionarios democráticos. El ambiente de coacción y miedo

generalizado conspira contra la posibilidad de que el ciudadano común

pueda presentar candidatos anti-oficialistas o de oposición,

derrotándose así, la libre elección nominativa.

Una vez seleccionados estos candidatos, pasan a un filtro político del

estado, toda vez que la Ley dispone que las Comisiones de Candidaturas

remitirán a los candidatos propuestos para "análisis y trámites de las

proposiciones de precandidatos a Delegados" (Art. 91) y es "facultad de

la Asamblea Municipal del Poder Popular aceptar o rechazar a uno o a

todos los precandidatos" (Art. 92). O sea, tienen la última palabra

nominativa, la tienen los mismos que están en la incumbencia de los

escaños en las Asambleas Municipales. Poseen un poder de veto,

censurante y excluyente, sobre la decisión adoptada por la población

electoral.

Esta institucionalización de la exclusión de cualquier partido,

movimiento o ciudadano opositor, produce la concurrencia de un solo

partido, el gubernamental, a las urnas, dejando al pueblo sin

posibilidad de elegir entre otras alternativas, con lo cual queda

abolido 'ab initio' el concepto 'elección'.

Falta de Imparcialidad y Transparencia: La indicada Ley Electoral de

Cuba establece mecanismos de control e influencia directa del Ejecutivo

gobernante sobre los procesos electorales. (Art. 21) Es el Consejo de

Estado , quien designa la Comisión Electoral Nacional. Organismo a

cargo de dirigir el proceso electoral y quien nombra a los miembros de

las Comisiones Electorales Provinciales, las Municipales y las de

Distrito, así como también, a las barrios o las circunscripciones.

Estas comisiones, cada una en su nivel, "controlan y supervisan" la

organización y los procesos de nominación de candidatos a Delegados a

las Asambleas Municipales (Art. 26 inciso g).Y también, las de

Comisiones de Circunscripción hacen lo mismo y además, elaboran las

listas de candidatos (Art. 30).

Este férreo control estatal sobre el proceso electoral, que emana

directamente de la fuente del poder absoluto, derrota toda imparcialidad

y transparencia en el proceso de conteo de votos y escrutinio, ya que se

carece de una Junta Electoral autónoma e imparcial, compuesta por

representantes de todos los partidos y asociaciones políticas para

fiscalizar los procesos. Un caso clásico es que tradicionalmente en los

municipios por donde se postulaba el siempre

votaba el 99% de los electores y él ganaba por el 98 % o el 99% de los

votos en todas las ocasiones, algo matemáticamente imposible.

El proceso de votación en los Colegios Electorales carece de una

supervisión independiente y autónoma del Estado. Al momento de la

"elección", las mesas de votación carecen de representación de agentes

independientes al gobierno. La Comisión Electoral Municipal (Nombrada

por el Consejo de Estado) es quien designa a los miembros de las

Comisiones Electorales de Circunscripción (Art. 29). Estas tienen como

función "Organizar, dirigir y presidir las Asambleas de Nominación de

candidatos a delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular"

(Art. 30 inciso b). Elaboran las listas de candidatos (Art. 30 (c)).

Circulan y exponen en murales en lugares públicos, las fotografías y

datos biográficos de los candidatos (Art. 30 (d)). Hacen las listas de

electores (Art. 30 (e)). Designan los miembros de las Mesas Electorales

de cada Colegio Electoral de Circunscripción (Art. 30 (j)) y realizan

el cómputo de las votaciones (Art. 30 (m)). En resumen, lo controlan

todo. No hay campañas electorales independientes, ni fiscalización

independiente.

Obsérvese que en el sistema electoral cubano, la voluntad nominadora y

reguladora no emana de la base hacia arriba, sino, por el contrario,

surge de la cúpula del poder hacia abajo en forma de dictamen

impositivo. Este método vicia y obstruye completamente el poder electivo

que siempre debe estar en la base popular.

Además, La Comisión Electoral de cada nivel pertinente nombra las

Comisiones de Candidatos (Art. 67), y son encargadas de las

nominaciones de los candidatos.

La ley no contempla la nominación para puestos electivos por

instituciones o partidos independientes y no vinculados al Estado. Las

Comisiones de Candidatos son las que designan las personas a ser

escogidas. (Art. 68) Estas Comisiones de Candidatos las integran los

representantes de las organizaciones de masa contempladas en el articulo

7 de la Constitución: O sea la Confederación de Trabajadores de Cuba

(CTC), el Comité de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de

Mujeres Cubanas (FMC), la federación de Estudiantes Universitarios

(FEU), y otros organizaciones controladas por el Estado y que son parte

del Estado por virtud constitucional.

Voto indirecto controlado: Sólo los candidatos a Asambleas Municipales

son electos por voto directo del pueblo. Los niveles más altos son de

elección indirecta. Es de la Asamblea Municipal de donde salen los

candidatos a las Asambleas Provinciales y de estos, a su vez, de donde

emanan a los aspirantes a la Asamblea Nacional del Poder Popular (El más

alto organismo seudo legislativo de Cuba). Los candidatos a un nivel de

Asamblea, tienen como requisito haber sido nombrados delegados en el

nivel inferior (Art. 10). Esto excluye que personas ajenas a las

Asambleas se inserten como delegados. Con este diseño legislativo, se

asegura el control monopólico del Partido Comunista sobre los que

compondrán cada Asamblea. El resultado es la homogeneidad política, la

cual es la principal característica de estas Asambleas que dicen

representar al pueblo, que su propia naturaleza, es políticamente

heterogéneo.

Resumen: Toda elección en Cuba es una gran farsa institucional. Bajo el

actual ordenamiento jurídico del país, donde la exclusión, el férreo

control estatal y la represión son materias institucionalizadas por el

Estado, es imposible tener unas elecciones verdaderamente libres y

representativas de la voluntad del pueblo.

Se requiere como cuestión 'sine qua non' derogar plenamente la actual

constitución, para ser sustituida por una que emane de la voluntad de

los ciudadanos y que contenga garantías a los derechos humanos y a las

libertades y derechos ciudadanos de modo incluyente para todos los

nacionales cubanos. Por tanto, además de la nueva constitución de corte

democrático, habría que crear una nueva Ley Electoral que ciertamente

garantice que las elecciones cuenten con la transparencia,

imparcialidad y participación de todas las vertientes del pensamiento

político y social del país. Para lograr esto, hay que cambiar de raíz el

sistema político, social y económico del país.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=36811

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