Comités de represión

El preso olvidado

El preso olvidado
Jueves, Agosto 22, 2013 | Por Lilianne Ruíz

LA HABANA, Cuba, agosto, www.cubanet.org.- Armando Sosa Fortuny ha
cumplido los 71 años en la cárcel conocida como Kilo 9, en la provincia
de Camagüey.

En la foto, que le tomara clandestinamente un miembro del Comité por la
Liberación de los Presos Políticos (CPLPP) que lo visitó en enero
pasado, puede verse como el abuelo de cualquiera.

Hace 18 años que está preso. Fue sancionado el 25 de abril de 1996 a 30
años de prisión por las acusaciones de “infiltración”, “entrada ilegal a
Cuba” y “otros actos contra la Seguridad del Estado”.

Es un hombre de otro tiempo, del tiempo en el que lucha armada suponía
una alternativa aceptable para derrocar dictaduras. Por eso parece
olvidado, desfasado de esta época en la que la lucha cívica y la
resistencia no violenta recaba mayor solidaridad.

Recientemente, en entrevista telefónica desde la prisión, él mismo ha
comentado a esta periodista: “Era otra época. Si yo estuviera en la
calle lucharía por que se reconozcan los derechos civiles y políticos
del pueblo cubano.”.

La diabetes que padece está siendo controlada con insulina. Irónicamente
la mala alimentación del penal mantiene estables los niveles de glucosa
en su sangre. Después de haber estado durante años comparando lo malo
con lo peor, me dice con candidez:

-La comida está regular.

Una hermana que lo visitaba murió en Miami. Únicamente los miembros del
CPLPP van a verlo una vez al mes. Le pasan la jaba con los alimentos que
les permiten entrar y conversan con él unas pocas horas.

Según relata, los primeros días del pasado mes de julio fue conducido a
una oficina donde un oficial de Inmigración lo esperaba para decirle que
él y sus compañeros de causa formaban parte de un programa del gobierno
cubano de liberación inmediata a condición de que salieran urgentemente
del país.

-Eso es lo que yo quiero. Han pasado muchos años-, expresó.

Luego, la Seguridad del Estado fue a visitarlo ese mismo mes, pasadas
dos semanas de la primera visita, para decirle que estaban apareciendo
carteles escritos con crayola, con el texto “Liberen a Fortuny”, o con
“Castro, libera a Fortuny”, en las paredes de algunos sitios de la
ciudad de Camagüey. Paradójicamente expresaron que esto no representaba
ningún problema, puesto que solo era cuestión de que el CDR fuera a
tapar los carteles.

Sosa Fortuny interpretó ambas visitas como “un juego psicológico, quizá
porque querían que yo les dijera a los muchachos que no pusieran más
carteles.”

Otras causas de los primeros años del castrismo

No es esta la primera causa por la que cumple prisión Sosa Fortuny. En
el año 60 fue juzgado bajo cargos similares, por haber venido con 25
hombres a combatir en las montañas contra la recién establecida
dictadura. Muchos de los condenados en aquella ocasión fueron fusilados
inmediatamente.

De la primera causa fue liberado en el 1978, como parte de un indulto
que benefició a más de tres mil presos políticos, conseguido por la
presión internacional ante las violaciones de los derechos humanos en Cuba.

Solo estuvo 15 años en libertad en los Estados Unidos, de donde regresó
el 15 de octubre de 1994, decidido según sus palabras a “crear un Frente
Oriental para derrocar la tiranía”.

Pero la noche del desembarco, uno de los integrantes del grupo de
infiltración realizó un disparo que costó la vida al secretario del
Partido de la provincia de Villa Clara, y se armó un tiroteo en el que
él y algunos de sus compañeros resultaron heridos.

-Vimos venir el carro por el pedraplén y nuestra intención era que los
ocupantes se apearan para irnos por la carretera de Yaguajay hasta el
Escambray. Pero mientras Humberto apuntaba para que salieran del carro,
la oscuridad era tanta que yo pasé entre ellos y ese ruido puso en sobre
aviso a Humberto, que realizó el disparo accidentalmente-, declara Sosa
Fortuny

Independientemente de la responsabilidad que le achacaron a él y a sus
compañeros, las largas condenas de hasta 30 años de prisión y la de
muerte por fusilamiento a Humberto Real Suárez, resultaron desmedidas.

Hasta el año 2012, en que a Real Suárez le fuera conmutada la pena de
muerte por fusilamiento, por 30 años de cárcel, éste padeció durante 17
años la tortura de asistir a simulacros de fusilamiento de los que
regresaba gritando consignas antigubernamentales, según relatan ex
presos políticos que compartieron la celda con él.

En las cárceles cubanas hay muchos testimonios de tratos crueles,
inhumanos y degradantes, a que es sometida la población penal. Todo
indica que los guardias reciben una especie de patente de corso para
llevar a cabo golpizas y vejaciones que han llegado a enloquecer a muchos.

Sosa Fortuny y sus compañeros, no han aceptado la reeducación político-
ideológica del gobierno:

-En Kilo 7 tuvimos que gritar mucho contra las golpizas a otros presos.
Dejaron a un muchacho en silla de ruedas. Allí hubo que plantarse y
formar problema. Nos costó celdas de castigo, pero no estoy arrepentido.
Mis ideas las expreso siempre, donde quiera-, agregó.

Por último, Sosa Fortuny expresa su deseo de trasmitir un mensaje a los
cubanos de dentro y fuera de la Isla:

-Que les mando un abrazo. Sobre mis llagas llevo el dolor del pueblo cubano.

También dice estar a la espera de una decisión del gobierno cubano de
dejarlo en libertad.

De la causa de Sosa Fortuny están presos todavía Miguel Díaz Bauzá, de
70 años, y Humberto Real Suárez, de 42. De ellos estaremos actualizando
en los próximos días.

Source: “El preso olvidado | Cubanet” –
http://www.cubanet.org/articulos/el-preso-olvidado/

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