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Garroteros mueven economía popular en Cuba

Garroteros mueven economía popular en Cuba
Llegar a fin de mes no es fácil en la isla. Como los bancos apenas
prestan, muchos van a morir con el garrotero. Y no siempre en sentido
figurado.
Rolando Cartaya
Ultima actualización 13.08.2013 08:52

En Cuba la figura del garrotero está volviendo por sus fueros.

Está ocurriendo a medida que ciertas categorías de personas en la
economía interna cubana acumulan dinero, bien o mal habido. Con la
población uncida a un sistema asimétrico de salarios y precios. En
presencia de una oferta creciente de bienes y servicios. Y en ausencia
de un sistema bancario que otorgue préstamos fáciles y suficientes al
cubano de a pie.

Esta actividad cubre una necesidad pública que el Estado no satisface,
pero lejos de ser autorizada entre las nuevas categorías de trabajo por
cuenta propia, es penada–según nos confirmó el el abogado Wilfredo
Vallín, presidente de la Asociación Jurídica Cubana—bajo el artículo 229
del Código Penal, que establece que “el particular que preste dinero con
interés, incurre en sanción de privación de libertad de seis meses a dos
años o multa de doscientas a quinientas cuotas o ambas”. Además, se le
confiscará todo el dinero que se le ocupe.

Pese a ello, el garrotero está de vuelta, y la más reciente noticia
sobre su regreso la ofreció la semana pasada en Cubanet el periodista
independiente Frank Correa: si un garrotero es por definición en Cuba
alguien que presta dinero a corto plazo y con interés elevado, algunos
empleados de las “shoppings” de barrio –esos contenedores de carga
adaptados para vender artículos en divisas — le están haciendo honor al
concepto:

“El colmo del relajo imperante –dice Correa– es ver a muchos
dependientes de las tiendas recaudadoras de divisas, que además de robar
a la población, en los precios y en el cambio, y al Estado, en la
comercialización de productos fuera de inventario, también han comenzado
a incursionar como garroteros”.

“Con la mayor impunidad del mundo, extraen dinero de la caja
registradora del establecimiento y lo entregan al cliente, mientras
guardan los objetos garantes dentro de la misma tienda. A diferencia de
los garroteros tradicionales, sus tasas de interés son realmente leoninas”.

“El 26 de julio, una anciana que recibe remesas de su hijo, radicado en
Miami, estaba necesitada de comprar con urgencia los alimentos de su
dieta, y pidió un préstamo, de 10 cuc para pagar 15, en el transcurso de
una semana. El dependiente manifestó que lo más que podía hacer por ella
era un préstamo de 7 cuc para pagar 15, pero en el transcurso de tres
días. La anciana contó después que tuvo que morder el anzuelo y
conformarse, porque su dieta consiste estrictamente en frutas y
vegetales, y no podía esperar hasta el sábado por la llegada de la remesa”.

En conversación con martinoticias.com Correa explicó que estos
garroteros-quincalleros suelen tomar en prenda un teléfono celular, una
cámara fotográfica o una joya, que luego venden hasta por el triple del
importe del préstamo si éste no es amortizado a tiempo.

Otro periodista, Iván García, observó que aunque ser empleado en Cuba de
una tienda en divisas es un privilegio que el beneficiario cuida, el
capital principal para la usura viene en estos casos de lo que Correa
llama “la comercialización de productos fuera de inventario”: el
dependiente vende sus propios productos en lugar de los asignados por el
Estado.

Pero García apunta que esta es sólo una de las variantes del “garrote”
en la Cuba actual.

GARROTEROS Y GARROTAZOS

Explica que existe otra clase de garroteros en las zonas marginales, de
los que hoy en día pueden encontrarse dos o tres en una misma cuadra. Su
capital de préstamo puede provenir del juego prohibido u otros negocios
ilícitos. El impago de un empréstito puede ser castigado por el acreedor
enviando sicarios al domicilio del endeudado para confiscarle alguna
propiedad, o en su defecto propinarle una paliza. Aunque suelen
conocerse únicamente a través del rumor popular, muchos hechos de
violencia en las ciudades cubanas han tenido ese origen.

En marzo del 2012 el periodista independiente Carlos Ríos Otero informó
en Cubanet que el garrotero Máximo Fernández, de 59 años, había sido
hallado estrangulado, en un aparente ajuste de cuentas, en su domicilio
de la esquina de Empedrado y Aguacate, en la Habana Vieja.

Fuentes de la barriada dijeron al colaborador de Cubanet que Máximo
solía afirmar: “yo le resuelvo a la gente casos graves, pero cobro
piedra fina”. En la charada, el número 25 es piedra fina, por lo que se
deduce que cobraba por cada préstamo un 25 % de interés.

El garrotero presumía de que su “banco” contaba con sicarios que
disciplinaban a los morosos con palizas y, si era necesario, les
quitaban los objetos de valor que tuvieran para pagar la deuda. Algunos
vecinos comentaron que Fernández era protegido por policías corruptos.

USUREROS DE CUELLO BLANCO

Sin embargo, los préstamos de los garroteros marginales no son
cuantitativamente comparables con los que hacen sus colegas de cuello
blanco.En este nuevo período de acumulación de capital en la sociedad
cubana los últimos se están preparando para el tránsito que avizoran a
un capitalismo de Estado a la rusa, multiplicando en el negocio de la
usura la fortuna amasada gracias a su fidelidad al castrismo.

García menciona a un ex funcionario del Ministerio del Azúcar que reside
en La Víbora y que viajó mucho y manejando altas sumas de moneda dura
asignadas a la compra de piezas para los ingenios. Este nuevo rico
revolucionario no toma propiedades como garantía de sus préstamos, sino
que procura conocer y escoger bien a sus clientes. Estos deben tener una
entrada fija en divisas, sea por remesas desde el exterior, o por un
trabajo en una rama estratégica de la economía como el turismo, el
tabaco, o las empresas extranjeras.

Como las sumas suelen ser de cientos de CUC, los intereses no son tan
altos (10 a 20 %); el trato es casi un acuerdo de caballeros; los plazos
para pagar son breves, generalmente en el mismo mes, pero después de
reembolsado el principal, puede que el prestamista le dé más tiempo para
pagar la “gabela” (intereses).

El ex funcionario del MINAZ es sólo uno de su especie, asegura el autor
del blog Desde La Habana. También se dedican a prestar ese servicio
gerentes de hoteles, funcionarios del turismo y otros personajes bien
situados en Cuba cerca del chorro de las divisas.

EL NUDO GORDIANO DE LOS PRESTAMOS BANCARIOS

Desde Cienfuegos el periodista independiente Alejandro Tur Valladares le
dijo a la colega Norma Miranda que el oficio de garrotero ha ido
cobrando vitalidad, con un número significativo de personas que se
dedican a hacer préstamos y cobrar intereses.

“Lamentablemente hemos conocido de casos que han terminado en tragedia a
consecuencia del impago. Se sabe incluso de individuos que se han
suicidado, presionados por no poder pagar estas deudas”, apunta Tur.

Agrega que aunque los intereses son altos y los plazos de amortización
son cortos, las personas cada vez están acudiendo más a este tipo de
servicio, debido a que el servicio bancario en Cuba es bastante precario
y no está dirigido a satisfacer las necesidades de la población, sino
más bien orientado a beneficiar las finanzas del Estado. “Ante la
carencia de este servicio a través de las instituciones establecidas, la
gente recurre a estas formas ilegales o semiilegales”, concluye Tur
Valladares.

Iván García señala que aunque ahora el Estado está concediendo algunos
préstamos –por ejemplo para reparación de viviendas– el papeleo es todo
un “cuéntame tu vida”, incluyendo carta del CDR, del centro de trabajo,
etc. Y la cantidad máxima son apenas 10.000 pesos moneda nacional,
equivalentes a unos 400 CUC. De ahí que la gente recurra más a los
garroteros para solventar sus urgencias financieras de todos los meses.

LLEGAR A FIN DE MES

“Es muy habitual que aquí la gente esté enredada a fin de mes”, dice García.

Los cubanos se ven presionados a hacer maravillas para cubrir cada mes
todos sus gastos en un sistema monetario enloquecedor que paga bajos
salarios en moneda nacional y cobra por muchos bienes y servicios altos
precios en moneda convertible, a razón de 25 pesos MN por cada peso fuerte.

Antes de que el gobierno empezara a eliminar las gratuidades y subsidios
de su modelo socialista, algunos analistas calculaban que una familia
promedio cubana necesitaría siete salarios medios (actualmente es de 466
pesos o unos 19 CUC mensuales ) para alcanzar a cubrir todas sus
necesidades básicas.

Mientras ese río continúe así de revuelto en Cuba, los garroteros
seguirán llenando sus redes. Y reinvirtiendo en el negocio.

Source: “Garroteros mueven economía popular en Cuba” –
http://www.martinoticias.com/content/garroteros-cuba-dinero-/26173.html

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