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No sé de qué me acusan, ni tengo fecha de juicio

No sé de qué me acusan, ni tengo fecha de juicio
Domingo, Octubre 6, 2013 | Por Lilianne Ruíz

LA HABANA, Cuba, 7 de octubre de 2013, www.cubanet.org.- Gorki Águila,
líder de la banda de punk rock Porno para Ricardo, fue puesto en
libertad bajo fianza hace una semana, luego de que un patrullero de la
PNR lo detuviera la madrugada del domingo 29 de septiembre, por llevar
en su mochila dos pastillas de un medicamento contra la epilepsia,
enfermedad que Águila padece desde la adolescencia.

¿En qué situación legal estás ahora?

Ahora estoy libre bajo fianza, esperando juicio sin fecha. Lo que tengo,
si es que tengo algo, son dos pastillas en una mochila. Cometí el error
de firmar la fianza con el delito completo. Luego que pude salir en
libertad, la asesoría legal de la Asociación Jurídica Cubana (AJC) me
hizo entender que en lo que yo firmé, para salir en libertad, debieron
haber escrito “de un supuesto delito, que no se ha probado.”

El delito que pusieron es la parrafada completa del código penal. El
acápite completo que se refiere a drogas. Pero yo en ese momento de
firmar no tenía asesoría legal, porque, aunque lo pedí, no me dejaron
ver un abogado. Si cometí algún error al firmar sus papeles para dejarme
en libertad, fue porque estaba bajo la presión de una migraña violenta,
con deseo de irme a casa y sin asesoría legal, repito.

El instructor me dijo que firmara, que el delito que él puso ( “así es
como se debe poner”, dijo) no significaba que me acusara de todo eso,
que se iba a esperar a ver cómo fueran evolucionando las cosas para
decirme el delito que me imputarían. O sea, ponen el acápite completo
para escoger cual es el delito que te van a poner o si te van a poner
delito. Esos son los temores míos, que ahora no puedo estar seguro de
qué me están acusando. El instructor también me dijo: “Puede ser que
todo esto se archive y no pase a fiscalía. Porque si tú traes los
papeles, a lo mejor no pasa nada”. También me dijo que cabe la
posibilidad de que se lleve a la fiscalía y después me digan de qué
delito yo estoy acusado. Estoy en un limbo, sin definición de delito ni
fecha de juicio.

¿Tienes toda la documentación médica?

Ya tengo escaneado el documento del doctor que en México me recetó la
Tradea. Mi familia me lo envió, pero mi familia no conocía el trámite
completo, ya que el documento no vale legalmente hasta que pase por un
notario, y después por Gobernación, allá en México. Y por último debe
pasar por el consulado cubano. Para que llegue a Cuba la constancia de
que ese doctor existe, y que ese notario existe, dicho por Gobernación.
Y después el Consulado cubano dictaminará que “todo el mundo existe”,
para que tenga fuerza legal. En ese proceso estoy, pero me preocupa,
porque como no tengo fecha de juicio, ellos pueden citarme mañana sin yo
tener todavía todos esos documentos que serían mi defensa.

El documento con fuerza legal avalaría que estoy tomado la Tradea por
prescripción médica. Básicamente, eso en un país normal te quita el
delito que están inventando de “tráfico y tenencia”, a partir de dos
pastillas contra la epilepsia, que padezco desde la adolescencia.

También fui al médico aquí para pedir el resumen de historia clínica
donde explica por qué yo tomo la Carbamazepina. En México me recetaron
la Tradea, pero aquí en Cuba hay constancia de que soy epiléptico desde
la escuela secundaria. Las pastillas son para que las crisis epilépticas
no me den muy frecuentes. Y la Carbamazepina y la Tradea (metilfinidato)
son similares.

¿Cómo te trataron las autoridades policiales?

A la detención siguió el clásico trato que te dan en esos lugares.
Empezaron a amenazarme: “Ahora sí te vamos a hervir. ¿Tú eres el socio
de Los Aldeanos? Tú estás embarcao, tienes seguimiento por el CDR…”. Yo
les dije que en este país todo el mundo tiene seguimiento por el CDR.

Desde el principio empecé a pedir mi medicamento, pero no me lo daban.
Aunque mi novia me lo llevó, no me lo quisieron dar.

Estuve detenido desde la madrugada del domingo -para nosotros era sábado
porque eran las 12 y un poquito-, hasta las 4 y 30 del lunes. Yo no
puedo describir la falta de higiene de un calabozo en Cuba. El baño del
calabozo tiene un aspecto infernal, para colmo no tiene agua, no lo
puedes descargar. Estás respirando constantemente la peste penetrante a
mierda y orine. Las cucarachas deambulando por todo eso, la cochinada
del piso que no se limpia nunca. Cuando eso se llena con 4 personas,
todo el mundo sudando y respirando a la vez con ese calor, se incrementa
más la incomodidad y la ansiedad que te da por salir de ese lugar.

Hubo algo en particular que me hizo sentir muy humillado. Yo me había
sentado en el piso, porque no había comido. No quería que me diera un
mareo y ya tenía un dolor de cabeza “perro”. Y uno de ellos sacó un
teléfono celular y me gritó: “Oye, mira pá acá.”, para hacerme una foto.

Quisieron hacerme análisis de orina. Buscando no solo tener la
“evidencia” de dos tabletas de Tradea, sino también que la supuesta
droga estuviera dentro de la sangre. Yo nunca accedo a nada de eso.
Ellos incluso amenazaban: “Te vamos a meter 8 años por desacato porque
esto es una orden que tú tienes que cumplir”. Yo les dije: “No voy a
entregarles ningún orine, porque yo no sé qué tú le vas a poner.” Y
entonces ellos decían: “Ah, eso es difamación.” Cada vez que yo hablaba
eran más años… Yo les dije: “Mira, si te das cuenta, este medicamento lo
venden en Cuba, pero no con ese nombre comercial. La Tradea es
metilfinidato. Eso lo venden aquí”.

Es el mismo medicamento comprado afuera, por prescripción médica. Yo
tengo residencia mexicana, tengo derecho a tener mis pastillas encima.
El policía me dijo: “Ah, eso es tráfico internacional”.

¿En qué circunstancia ocurrió la detención?

Estábamos sentados Renay (el baterista) y yo, en un muro del Hospital de
Maternidad Obrera, en Marianao. Era la noche del sábado 28 de
septiembre, “día de los CDR”. Antes de eso, habíamos dado una entrevista
al aire libre a una periodista, una estudiante universitaria
norteamericana, en La Puntilla, en los escombritos de la playa, frente
al Centro Comercial. Hablamos del grupo, de nuestra música, y de toda la
censura que ha sufrido nuestra banda.

No sé si eso habrá tenido algo que ver con la detención. Salimos desde
allá un trecho en guagua y otro caminando, para llegar a la fiesta de un
amigo. Estábamos descansando sentados allí y de pronto vemos una
patrulla que frena espectacularmente. El policía se baja, me pide
carnet, y me dice que le enseñe todo el contenido de la mochila. No
teníamos nada que ocultar, yo le mostré mis cosas y le dije: “Y este es
mi medicamento”. Lo único que ellos tienen como evidencia de un supuesto
delito en que están tratando de involucrarme son dos “fucking” pastillas.

Supuestamente, la policía está para entregar hechos, no para entregar
valoraciones ni juicios, porque eso lo tiene que hacer un Tribunal.

¿Crees que la presión que ejercieron los medios fue determinante en que
te dieran la libertad bajo fianza?

Creo que sí. La presión que ejercen los medios es determinante.
Agradezco a mis amigos, a los medios de Miami que siempre acuden a este
tipo de atropello. Cada vez que los medios hacen visible la situación de
indefensión de un detenido, le restan espacio a la impunidad con que se
comportan los cuerpos represivos. Les agradezco en el alma. Lo primero
que yo aconsejo hacer es acudir a la denuncia.

Después de todas esas horas encerrado, fueron el lunes a mi celda y me
preguntaron: “­ ¿Tú tiene ahí pá llamar por teléfono a tu familia?”. Yo
les dije: “No, pero me hace falta, entre otras cosas porque necesito la
Carbamazepina, que no me la han dado”.

El policía hasta me dio una tarjeta para usar el teléfono público, y me
dijo que me iban a “dar una fianza”. Yo me asombré, porque ese derecho
usualmente no te lo reconoce la policía. Yo le pregunté: “¿Ya mis amigos
me pusieron un abogado?”, y me dijo: “No, eso lo colegiamos entre
nosotros”. Yo creo que eso lo hicieron por la presión en algunos medios,
gracias al periodista Reinaldo Escobar, que fue el primero en darlo a
conocer.

Pero pienso que ellos podrían estar esperando que baje todo lo que se ha
formado en los medios y en un momento especifico, cuando ya no se hable
del tema, citarme a juicio y hacer lo que les dé la gana sin cobertura
ni escándalo.

O, en el caso de que vean que tienen muy pocas cosas para meterme preso,
desmayar la jugada y esperar a que ellos tengan un kilo de coca, para
ponérmelo arriba porque por dos pastillas van a cometer el mismo error
de la otra vez: “Ya sabemos que con dos pastillas no lo vamos a meter
preso, vamos a ponerle un pernil de carne de res dentro del refrigerador”.

Source: “No sé de qué me acusan, ni tengo fecha de juicio | Cubanet” –
http://www.cubanet.org/?p=50780

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