Comités de represión

Sin género determinado

Sin género determinado
[12-03-2014 14:34:43]
Aimée Cabrera
Corresponsal

(www.miscelaneasdecuba.net).- Cuando se habla de género, lo primero que
viene a la mente es todo lo relacionado con el femenino; pero toda regla
tiene su excepción. Entre el 7 y el 8 de marzo se celebró en La Habana
el IX Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC)—única
organización femenina aceptada por el estado y gobierno- y la clausura
del encuentro la hizo un hombre.
El Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba, José Ramón Machado
Ventura, dijo las palabras finales del Congreso de esta organización de
masas que muy poco ha hecho por darle un lugar meritorio a la mujer
cubana en general.

Las delegadas entregaron reconocimientos especiales no solo a Machado
Ventura sino a Raúl Castro, actual presidente de la nación y a Fidel
Castro, a este último se le envió un saludo y se le obsequió un vitral
con la mariposa, flor nacional, considerada además símbolo de rebeldía
de las mujeres que lucharon por la independencia.

En otro momento se hizo un pronunciamiento a favor de la excarcelación
de los tres cubanos presos en los Estados Unidos, considerados héroes y
hubo muestras de solidaridad hacia el gobierno venezolano. No podía
dejar de mencionarse a Vilma Espín quien fuera presidenta de la FMC
desde su creación a principios de los años sesenta del Siglo XX hasta su
deceso, a quien se le dedicó “gratitud eterna”.

Se destacaron temas como la elección de miles de mujeres menores de 35
años que ocuparán cargos de base en la Federación (y por qué no de los
más altos), la lucha contra las indisciplinas sociales, las necesidades
actuales de la mujer cubana (que no se detallaron), el envejecimiento
poblacional, así como la baja tasa de fecundidad y mortalidad infantil.

Otros aspectos tratados en la plenaria final estuvieron relacionados con
el funcionamiento de la organización, su trabajo político-ideológico y
cómo deben colaborar sus miembros en la formación de valores. Se
ratificó a la anterior secretaria general y se impusieron el reto de
interesar a las jóvenes en integrarse a la FMC.

Si antes de los años 90, las mujeres se preocupaban por pertenecer a
esta organización era porque, de no pertenecer a la misma, no podían
optar por estudios ni trabajos. Aunque no era tan participativa como los
comités (CDR), la opinión de sus directivas de base era clave para ser
aceptada la planilla que adjuntaba estas verificaciones: La cotización
mensual y la participación en las actividades entre vecinas el 8 de
marzo, Día Internacional de la Mujer y el 23 de agosto, aniversario de
la creación de las FMC eran obligatorias.

En estos tiempos de carencias y problemáticas sin soluciones, las
mujeres no se sienten identificadas con una organización que les fue
impuesta. Ellas realizan una labor que va desde ayudar a la manutención
de la familia, hasta hacer en ocasiones, el papel de madre y padre. Los
hombres emigran o prefieren el divorcio para no enfrentar las
condiciones que generan discusiones, maltratos, violencia y
disfuncionalidad familiar. Es mejor para ellos dar la espalda, o ayudar
cuando pueden o se acuerdan.

Por eso, ser federada no es un mérito, sino una máscara oportunista para
mantener el buen puesto de trabajo, en el caso en que se tenga este
privilegio o, el yugo del que no se pueden zafar las que viven
amedrentadas con exponer su descontento y recibir la represalia abierta
o el silencio (aparente ignorancia) que sufren sobre todo las que
mantienen una actitud de honestidad sin fanatismos ideológicos.

Las mujeres que no viven en la ciudad fueron alertadas de la importancia
de que se integren a las faenas agrícolas, para que den de esa manera su
aporte a la economía del país. Se exhortó a las familias jóvenes a ser
responsables en la crianza de sus hijos y se señaló además cómo la FMC
debe estar al tanto de la violencia de género, entre otros temas.

El IX Congreso de la FMC fue más bien el reencuentro de todos los
dirigentes de alto nivel y de las federadas fundadoras que entre
aplausos y presentes se halagaron unos a otros, sin tener en cuenta a
las cubanas pobres o de pocos recursos, las cuales son mayoría, que no
saben qué hacer para dar de comer a sus familias; esas que no hablan de
cocinar sino de inventar. Las mismas que día a día se ven agobiadas ya
sean amas de casa, trabajadoras o jubiladas. Para esas, no hay congresos
ni regalos, solo miserias.

Source: Sin género determinado – Misceláneas de Cuba –
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/532062733a682e1728e4c93f#.UyBsUvldUx4

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