Comités de represión

Sin techos, por no cotizar para el CDR

Sin techos, por no cotizar para el CDR
Afectados por el huracán Dennis, que pasó en el 2005 por Media Luna,
viven en pésimas condiciones
viernes, mayo 23, 2014 | Calixto R. Martínez Arias

MEDIA LUNA, Granma.- Quienes visiten la región sur oriental de Cuba, al
ver las condiciones en que aún viven muchas de las familias que fueron
víctimas de los efectos dañinos del huracán Dennis, podrán darse cuenta
de lo abandonada que está la zona.

Dennis azotó a Cuba en julio del 2005, causando los mayores estragos en
las zonas montañosas de la región sur-oriental del país. Principalmente
en los municipios Niquero, Pilón, Campechuela y Media Luna, de la
provincia Granma, ubicados a unos 800 kilómetros al este de La Habana.

Casi nueve años después, muchos de los damnificados permanecen en espera
de la prometida ayuda que, según declaraciones de una simpatizante del
régimen comunista, no han recibido por negarse a pagar la cotización del
Comité de Defensa de la Revolución (CDR), una organización gubernamental
cuya principal misión es vigilar la vida privada de las personas.

El pasado viernes día 16 realizamos un intento de mostrar a los lectores
de Cubanet la realidad en que viven los damnificados en el Consejo
Popular Pon, que abarca a los caseríos El Cedrón, Manaca, La Sierrita,
Punto Nuevo, Pon, entre otros, en el municipio Media Luna. Fue
frustrado, sin embargo, por las paramilitares Brigadas de Acción
Rápidas, la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y la policía política.
Todos expusieron que en esa zona está prohibido dar información que dañe
la imagen de la revolución.

-En mi circunscripción yo no permito que se saque ninguna información
que muestre las cosas que estén mal. Porque eso daña a la revolución-,
manifestó la presidente del Consejo Popular que se identificó como
Silvia Espinosa y que fue la encargada de avisar a la PNR y a la policía
política. Estos últimos se ocuparon de borrar las imágenes y grabaciones
tomadas, además del arresto y abandono de este reportero a más de 30
kilómetros del lugar para impedir que continuara con el reportaje.

No obstante, la propia presidente del Consejo aportó datos exactos de
los estragos causados por Dennis en su localidad, y aunque a través de
sus palabras dejó ver la incapacidad del Gobierno para darle solución a
los problemas de la población, culpó a los propios damnificados por no
cooperar con las tareas asignadas por la revolución.

-En este Consejo, que cuenta con una población de 3 mil habitantes, hubo
117 casos de derrumbe total de viviendas, de los cuales quedan por darle
solución a 50. Pero la mayoría de estas personas a las que no se les ha
resuelto su caso, son personas que no cooperan con la revolución, no
pagan el CDR, y no asisten a las reuniones ni a los trabajos
voluntarios-, refirió la señora Espinosa.

-Y aquí primero ayudamos a los que cumplen con la revolución-, apostilló.

Al parecer, esta simpatizante del régimen comunista desconoce que, en el
año 2006, el entonces dictador Fidel Castro anunciaba que la Isla
donaría el dinero ganado por el equipo de béisbol cubano en el Primer
Clásico para ayudar a los damnificados por el huracán Katrina que, un
mes después de que Dennis pasara por Cuba, devastó el sur de los Estados
Unidos, país considerado por el régimen como el principal enemigo de la
revolución cubana.

Norver Ariel Sosa Sosa, un caso crítico

Tanto el Jefe de Sector de la PNR en el área, que se encontraba entre
los represores, como varios vecinos y la propia Espinosa, reconocieron
como uno de los casos más críticos el de Norver Ariel Sosa Sosa, quien
vive con su esposa y dos hijos menores en un pequeño bohío con paredes
de yagua, techado con guano de palma real y el piso de tierra.

“A mi hijo, el huracán Dennis le tumbó la casa y luego tuvo la mala
suerte de que se le quemara un bajareque que había fabricado con
esfuerzo propio. Él ha ido a todas las instancias pertinentes pero nadie
le presta atención a su caso”, había descrito la madre de Norver Ariel,
Blasa Sosa, el martes día 13, hecho que motivó este trabajo.

Según la Jefe del Consejo, a Norver Ariel, a quien describió como un
“hombre serio, noble y muy trabajador”, no se le ha resuelto su
situación porque se ha negado a continuar cooperando con la revolución.

La falta de ayuda es generalizada

El arresto y abandono, a este reportero, por parte de las fuerzas
represivas del régimen para impedir que se continuara con el reportaje,
sirvió para corroborar que la situación de los damnificados no se vive
solamente en Pon. Las viviendas que se han construido y entregado no
cuentan con las condiciones requeridas para ser habitable.

En El Jíbaro de San Ramón, municipio Campechuela, Aliomar Varona se
presentó como uno de los afectados por Dennis que no han recibido ayuda
alguna y aseguró que no es el único en el caserío donde vive.

-Desde el 2005 que el ciclón me tumbó la casa estoy viviendo, con mi
mujer y mi hijo, agregado con mis padres. Como yo, quedan unas cuantas
familias en este barrio-, apuntó Varona.

En El Realengo, también en Campechuela, Cira Ramírez Atencio ha quedado
al desamparo y hoy vive en una pequeña casita con las condiciones
parecidas a las de Norver Ariel.

-Yo fui el caso más crítico en todo El Realengo. Y mira en las
condiciones en que vivo-, manifestó Cira mientras señalaba varias
cazuelas que mantenía en el suelo para recoger las goteras de agua.

Otras familias de los caseríos El Jibaro, Alto de Jo y el mismo
Realengo, se favorecieron de 12 viviendas que fueron construidas en San
Ramón, para ayudar a los damnificados. Pero a solo un año de entregadas
ya los inquilinos sufren las consecuencias de la mala calidad del trabajo.

La calidad de las 12 viviendas fue tan pésima que la agencia bancaria
encargada se negó a recibir el pago.

-Estas casas las entregaron sin alumbrado eléctrico, con las losas del
piso que se aflojaban cuando uno las pisa, sin llaves de agua, y a los
tres meses de recibirlas ya había filtraciones-, explicó Cesar Arias.
-Fíjate si fue así, que el Banco se negó a cobrárnosla porque
reconocieron que no servían para nada.

Lo expuesto por Arias fue confirmado por Catalina Medina, quien agregó:

-Cuando llueve yo me pongo en un puro nervio, porque tengo miedo de que
el balcón se desplome y mate a uno. Y esto dentro de la casa es una
chorrera de agua, lo mismo cuando llueve que cuando los vecinos de
arriba echan agua para limpiar.

De acuerdo con los datos ofrecidos por la señora Espinosa, y los que
aportaron otras personas que fueron consultadas en distintas localidades
por donde pasó Dennis, cerca de un 40 por ciento de las familias que
resultaron afectadas por este huracán están a la espera de una solución.

Source: Sin techos, por no cotizar para el CDR | Cubanet –
http://www.cubanet.org/destacados/sin-techos-por-no-cotizar-para-el-cdr/

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