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Díaz Canel y los vacíos informativos

Díaz Canel y los vacíos informativos
ORLANDO DELGADO | La Habana | 30 Jun 2014 – 9:52 am.

El vicepresidente se dirige una y otra vez al amordazado periodismo
oficial. ¿Qué pretende?

Mi vínculo con Miguel Díaz-Canel viene de la infancia, éramos vecinos en
Santa Clara. Nunca intercambiamos palabra, pues él apenas paraba en
casa, ocupado como andaba en sus labores partidistas. Eso sí, nunca
faltaba a las reuniones del CDR, aunque jamás pedía la palabra para
opinar en esos inútiles cónclaves callejeros. Su presencia le daba a
esos aburridos mítines un aire de importancia del que siempre han
carecido. El tiempo pasó y el ascenso de Díaz-Canel en la cúpula
castrista ha sido meteórico. Todo parece indicar ser la persona
designada por el clan Castro para sucederlos en el poder.

Sin embargo, desde que asumió el cargo de vicepresidente del país, las
declaraciones más críticas de este gris personaje siempre están
referidas al amordazado periodismo oficial. Una vez dijo que era muy
difícil controlar el flujo informativo, y a su cargo estuvieron luego
las palabras finales en el último Congreso de la Unión de Periodistas,
donde ratificó los consabidos clichés de la propaganda castrista. Hasta
ahí su declaración anterior parecía un oasis, un arranque de sinceridad
en el páramo de mentiras que inunda al oficialismo. Pero luego criticó a
la prensa por no abordar un tema tan sensible para la élite como el
tráfico de armas con Corea del Norte. El sucesor parece preocupado por
lo alejado de la realidad que está la prensa de la situación real del país.

Así, hace apenas unos días, en una visita a Pinar del Río, Díaz-Canel
—según Granma— “dialogó con profesionales de los distintos medios de
prensa sobre los retos y deficiencias que todavía persisten en el
sector”. De esa manera, el alto dirigente “señaló la necesidad de evitar
vacíos informativos, combatir el secretismo y hacer que nuestros medios
se parezcan cada vez más a los territorios donde se encuentran”.

Hasta ahí la información del periódico. Desconocemos si Díaz-Canel
sugirió algún método o manera de evitar esos inmensos “vacíos
informativos” que permean a toda la prensa cubana. ¿Habrá conminado
Díaz-Canel a los periodistas a que digan la verdad sobre el tráfico de
armas con los norcoreanos? ¿A qué vacíos informativos se refería el alto
funcionario? ¿No se percatará el dirigente que la propia prensa oficial
es de por sí todo un vacío informativo?

En total sintonía con las ideas de su jefe inmediato, Raúl Castro, el
niño preferido dice que hay que combatir el secretismo, como si esto
fuera una meta o un plan para la devastada economía, pero se muestra
incapaz de mostrar alguna herramienta para saltar el poderoso filtro
ideológico del régimen, columna vertebral del secretismo castrista, todo
por aquello de no “darle armas al enemigo”.

Por último, Díaz-Canel dice que los medios deben parecerse más a los
territorios donde se encuentran. Cabría preguntarse entonces a qué se
dedicaron todos estos años esos medios de prensa y sus periodistas. Al
parecer padecían de torremarfilismo o vivían bien lejos de las carencias
cotidiana. ¡Vaya usted a saber! Con ello Díaz-Canel insinúa que nuestros
medios apenas se parecen a la realidad vivida por sus habitantes y que
pintan un mundo que no existe. Si fue así, el dirigente tuvo otro
destello de sinceridad, solo que —obviamente— no puede o no quiere
presentar alguna solución al problema.

Nadie se llame a engaño. Esas críticas supuestamente espontáneas son
totalmente autorizadas para dar una falsa imagen de cambio. A ciencia
cierta, no sabemos qué piensa este personaje adocenado por tantos años
disfrutando de los privilegios de la nomenklatura, pues aunque ahora sus
declaraciones no se salen del carril oficial, sí da muestras de un
pensamiento distinto a la gerontocracia en descomposición.

Tal vez cuando ya la sucesión sea un hecho y liberado ya de la sombra de
los hermanos Castro, este enigmático personaje tenga guardado bajo la
manga aplicar un glasnost cubano, o tal vez no, siempre resulta muy
riesgoso y aventurado predecir el futuro. Hasta ahora debe jugar bien su
papel para asegurar la sucesión.

Quizás Díaz-Canel no crea en Raúl Castro cuando expresó que para
dialogar con Estados Unidos o simplemente para transformar el país, en
La Habana estaban dispuestos “a hablar de democracia o derechos humanos,
esas cosas que ellos han inventado en los últimos años”. Quizás entienda
que esas son las mejores herramientas para la convivencia ciudadana y la
prosperidad. Quién sabe. En todo caso, la penalizada sociedad civil
tiene que dejárselo claro. He ahí el mayor de los desafíos.

Source: Díaz Canel y los vacíos informativos | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1404114756_9287.html

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