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Un semestre en el mar y una isla a la deriva

Un semestre en el mar y una isla a la deriva
JORGE ENRIQUE RODRÍGUEZ | La Habana | 6 Dic 2014 – 9:57 am.

Universitarios habaneros opinan sobre la visita del crucero con
estudiantes de la Universidad de Virginia.

“Fue un descuido que a los universitarios de Semestre en el Mar no le
hayan incluido en el programa visitar nuestra sede, precisamente cuando
se cumplen 50 años de su fundación”, lamenta una profesora titular de la
Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría (CUJAE), institución que
ostenta haber graduado, en medio siglo, a 55.000 profesionales de las
ciencias y las tecnologías. “En mi criterio, el programa fue casi un
paquete turístico, a excepción de las conferencias impartidas en los
edificios de la Colina y el intercambio de estos estudiantes en los
barrios habaneros.”

El crucero Explorer, que llegara el sábado 29 de noviembre a la Terminal
de Cruceros del puerto de La Habana con 624 universitarios
norteamericanos a bordo, reanudaba después de 9 años su visita a la
Isla. Organizado por la Universidad de Virginia y el Instituto de
Estudios a bordo, el encuentro procuraba “contribuir a establecer los
lazos y mejorar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos”.

Entre las expectativas a superar con este intercambio, según el consenso
de la prensa oficial, estaba revertir los criterios sobre Cuba “pues
algunos [estudiantes] llegaban con versiones manipuladas sobre la
realidad cubana, aunque seguros de que este es el país más peculiar de
los visitados”.

“Muchos de nosotros tuvimos conocimiento, por un artículo publicado en
Juventud Rebelde de que esta no era la primera ocasión que Semestre en
el Mar visitaba la Isla”, confiesa un estudiante de la Facultad de
Comunicaciones. “Nunca habíamos escuchado mención alguna, en los cuatro
años que llevamos estudiando en la universidad, sobre los anteriores
encuentros. Puede parecer surrealista que estudiantes de Comunicaciones
desconozcan un evento que debe resultar trascendente, no solo para los
universitarios, sino para la sociedad cubana toda.”

“De hecho”, agrega otro estudiante, “a las conferencias que se
impartieron en la Colina no fuimos convocados abiertamente, aunque sí se
podía participar del programa cultural en la Plaza Ignacio Agramonte. A
mi entender, el programa fue bastante manipulado; tuvo más un aire
festivalero que académico”.

Provenientes de diversas universidades, los estudiantes que integraban
el programa académico resistieron un itinerario similar al de sus
antecesores. Solo que esta ocasión no incluiría el habitual encuentro
con Fidel Castro, único hecho por el cual son recordadas 7 de las 10
visitas anteriores. Muy poco de cultura cubana tuvieron las propuestas
artísticas, salvo la puesta en escena Abracadabra, a cargo de La Colmenita.

“¿Cultura cubana? Inexplicable e irrespetuoso fue el programa cultural.
Un país que, a pesar de todo, tiene infinidades de personalidades y
artistas de merecido renombre, ¿no tuvo otro empaque para ofrecer que a
sus talentos aficionados, solo conocidos en los predios de los
descontinuados festivales de la FEU?”, expresa una estudiante de la
Facultad de Artes y Letras.

“Y el intercambio en los barrios, como anunciaba aquel ‘entusiasta’
artículo de Juventud Rebelde, ni siquiera vale la pena describirlo”,
agrega. “No sé si finalmente el programa incluía visitas a otras
provincias; pero en los barrios de aquí estaban movilizados los
pioneritos del barrio, los delegados de circunscripción y los
infaltables directivos de los CDR. Pero nada de intercambiar con la
gente de aquellos barrios ‘pintorescos’ donde se viven nuestras
verdaderas realidades”.

“Sobre las susodichas conferencias quizás sea mejor extender un velo
piadoso”, ataja un estudiante de tercer año de Matemáticas. “Lo que
había que ‘comprender, analizar y opinar’ formaba parte de un libreto.
Era evidente. Quienes llevaban ‘la voz cantante’ eran los mismos
estudiantes de la UH que habían participado en el conjunto de talleres
que había organizado, desde finales de octubre, el Centro de
Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS) —con su V Taller
Internacional— y que concluyeron con las sesiones sobre Juventud e
Identidad en el Centro de Investigaciones Juan Marinello. No hubo
debates ni criterios, siquiera tibios, sobre las supuestas conferencias
en torno a tres temas puntuales en nuestra Cuba de hoy: el sistema
político cubano; la sociedad civil y los jóvenes en Cuba, y la
actualización del modelo económico. Decir debate es un eufemismo; fueron
exposiciones y traducciones sobre esas exposiciones… Nada más”.

Para muchos universitarios cubanos el intercambio fue más una agradable
tertulia que un encuentro académico entre las casas de altos estudios de
Cuba y Estados Unidos. Un concierto más, o una velada más convocada por
la FEU y sus dirigentes ideológicos. Para el rector Gustavo Cobreiro “la
importancia de intercambios como este sirve para que cubanos y
estadounidenses nos conozcamos mejor”. Sin embargo, para un profesor
titular de la Facultad de Química resulta “penoso que se le haya
mostrado, a Semestre en el Mar, la deriva de una isla y el despropósito
de su cultura”.

Source: Un semestre en el mar y una isla a la deriva | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1417831045_11658.html

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