Comités de represión

Delincuentes revolucionarios

Delincuentes revolucionarios
En la prisión he escuchado decir a connotados bandidos, que ante una
agresión imperialista exigen les entreguen las armas para defender la
Revolución. Carne de cañón, defensores del caos socialista, caldo de
cultivo para sus bajas pasiones
miércoles, enero 21, 2015 | Frank Correa

LA HABANA, Cuba -Hubo un tiempo en Cuba que el delito común se tildó
¨contrarrevolución¨, y obligó, prácticamente maniató a los delincuentes
que cumplían condenas por actos nocivos contra la sociedad, a plegarse a
los designios comunistas y apoyar el ¨proceso revolucionario¨.

La prueba mayor se constataba en las prisiones. El mayor enemigo de un
preso político era el preso común más malo. Casi siempre portador de un
rosario de delitos, utilizado por la jefatura para el trabajo sucio
contra el activista entrampado en alguna triquiñuela jurídica, de las
tantas que colman el código penal para acallar las voces contestatarias.

Cachano, hijo del célebre músico ¨Negro Fino¨, de la comparsa de
Guantánamo, sancionado a 12 años de Privación de Libertad por el delito
de Robo con fuerza, compuso en la prisión ¨La rumba del Comandante¨, que
en sus primeros compases invocaba: ¨Si vienen los americanos, seguro
vamos a pelear, porque a Cuba la defenderemos junto a Fidel…¨

Cachano hacía la voz prima y tocaba el quinto, y era secundado por ¨Caja
de leche¨, también condenado por Robo con fuerza, ¨Caimanera¨, que había
despachado a dos para el otro mundo, ¨Piel de oso¨, violador, ratero y
carterista, ¨La flauta¨, sancionado a 20 años por Robo a mano armada, y
¨Boca Ñanga¨, todo un personaje, que además de informante de los
guardias era jefe de Disciplina del piso. Tocaba el cencerro y la
campana con un par de cucharas que sonaba contra una bandeja de aluminio.

Las visitas a la prisión de Guantánamo por comisiones gubernamentales o
extranjeras, o en las inspecciones de los mandos del partido y el
MININT, eran recibidas en la entrada del penal por ¨El combo de
Cachano¨, cinco reclusos vestidos regiamente con sus trajes de
presidiarios, almidonados y planchados, tocando y cantando el pegajoso
estribillo: ¨Ordene, mi comandante a pelear… si usted lo ordena, toditos
vamos a luchar…¨, que arrancaban aplausos a la oficialidad y ponían de
pie a las comisiones emocionadas, que daban loas a la política de
reeducación y recomendaban otorgarle pases de estímulos o pabellones
conyugales a ¨esos buenos músicos¨, enviando un claro mensaje al resto
de la población penal.

No solo en las prisiones se pueden encontrar estos ¨delincuentes
revolucionarios¨. En cualquier barrio de la Cuba profunda se cuentan por
decenas: Pititi, ¨ecobio¨ y ¨hombre a toda prueba¨, del barrio marginal
Romerillo, da la vida por ¨el proceso¨. No es necesaria la acción de la
policía para que en su pasillo reinen el orden y la tranquilidad.

¨Pelao¨, connotado estafador sancionado varias veces por asalto,
lesiones y juego al prohibido, es presidente de un CDR en el barrio La
corbata. Allí no hay quien saque un pie que ¨Pelao¨ no se lo corte,
llamando por teléfono a la patrulla para que se lo lleven para la unidad.

¨Gelatina¨ y ¨Peste a perro¨, dos ¨aseres¨ radicados en un solar situado
en 21 y 64, Buena Vista, mandan en el barrio como si estuvieran todavía
presos en el piso del penal. Organizan la guardia cederista, la recogida
de basura, de escombros, el ¨Plan tareco¨, llevan personalmente la
actualización del mural y son los mejores informantes del DTI del
Consejo Popular.

Aunque a vox populis estos lumpens muestran furibunda actitud antisocial
y mantienen negocios ilícitos bajo el manto de un léxico agresivo y
guapería barata, en la intimidad son ¨sumisos revolucionarios¨, como si
tal condición los exonerara un tanto de la magnitud de sus delitos, o
les suavizara las sanciones establecidas en el código penal cuando son
atrapados.

Igual en la calle como en la prisión he escuchado decir a connotados
bandidos, que ante una agresión imperialista exigen les entreguen las
armas para defender la Revolución. Y no dudo que en los ¨planes de
aviso¨, o de ¨contingencia contra amenaza enemiga¨, existan brigadas
organizadas a lo largo y ancho del país con estos ¨elementos¨, carne de
cañón incuestionables, defensores del desastre y el caos socialista, un
caldo de cultivo idóneo para sus bajas pasiones y su guataquería barata.

Source: Delincuentes revolucionarios | Cubanet –
http://www.cubanet.org/actualidad/actualidad-destacados/delincuentes-revolucionarios/

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