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Elección o Ficción

Elección o Ficción
[09-03-2015 14:07:16]
Lcdo. Sergio Ramos

(www.miscelaneasdecuba.net).- El oficialista Partido Comunista de Cuba y
único permitido en Cuba, anunció que se le harán cambios a la Ley
Electoral de Cuba. Anuncio que ocurre en medio del proceso de
“normalización” de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.
Es de todos conocidos, que el régimen ha producido enmiendas en ciertos
renglones de la vida social y económica del país de cara al acercamiento
entre ambos países. Así vimos cierta permisividad con el cuentapropismo
(o el pequeño trabajador por su cuenta), la autorización para la venta
de propiedades inmuebles residenciales, la eliminación de los permisos
de viaje al exterior, la autorización de viajes de ciertos opositores,
entre otras medidas. Todas ellas carentes de significar un cambio
profundo en lo social y en lo económico, como demandan las condiciones
del país para que pueda catapultarse hacia un verdadero crecimiento
auto-sostenible.

En lo político el régimen no ha realizado ningún cambio hacia una
verdadera transformación del control centralizado y monopartidista
característico del sistema totalitario imperante en Cuba, por más de
cinco décadas.

El resumen, los cambios han sido más teatrales que reales por su
superficialidad, con el expreso propósito de proyectar imágenes
propagandísticas para crear opiniones públicas favorables con vistas a
las negociaciones en marcha.

Nada ha de extrañar que tal anuncio de enmendar la Ley Electoral, sea
parte del mismo patrón de conducta. Luego a tenor con ello, una de las
probabilidades será que la dictadura enmiende la ley a los fines de
permitir la inscripción contralada de ciertos elementos, de modo
individual y/o grupal, afines al régimen o que no le sean amenazantes,
con el objeto de aparentar una supuesta pluralidad en la
pseudo-legislatura, o sea en la Asamblea Nacional del Poder Popular
(ANPP). Es también probable que permitan cierto voto directo para
algunos cargos que hoy son seleccionados designación de la ANPP.

En el ánimo de controlar y manipular el proceso electoral, tendrá el
mismo u otro organismo bajo el control del gobierno, careciendo de la
autonomía e imparcialidad requerida en los procesos electorales
transparentes y reales. Actualmente, la Comisión Electoral Nacional,
organismo regente del proceso electoral en Cuba, es un apéndice del
Ministerio de Justicia y por ende del Consejo de Estado y el de Ministros.

Al permitir que de modo individual o grupal concurran al ruedo electoral
solo personas afines o supuestos partidos opositores, que muy bien
podrían ser creados por el propio régimen o sus agentes, el régimen
pretenderá engatusar a la opinión pública, sobre todo a la americana, a
fines de facilitarle el camino para la derogación de la Ley del Embargo
a su contra-parte en la Casa Blanca.

El esquema calculado, es muy probable que este orientado dentro de los
modelos electorales de simulación y fraude que han ayudado a la
permanencia ilegítima en el poder de los autócratas izquierdistas en
Venezuela, Bolivia y otros países latinoamericanos.

Pongamos las cosas en contexto, para que nadie se llame a engaño ante la
fabricación de esta nueva patraña propagandística del castrismo.

El primer punto de partida para un proceso electoral verdadero y limpio
está en la creación de un ambiente electoral adecuado, cosa que Cuba
carece totalmente.

El primer término, hay que abrir plenamente para todos, la libertad de
expresión y prensa, y a la libertad de recibir libre y sin censura,
información de Cuba y del mundo, por muy contraria y opuesta que sea al
gobierno, de modo que exista libre difusión de las ideas para
conocimiento de todo pueblo.

Además, en Cuba existe el obstáculo de que los medios de comunicación y
prensa están en manos del estado de forma monopólica. Se requiere abrir
a la tenencia privada todos los medios de comunicación — radio,
televisión e internet — y a la libre posición y circulación sin
censura de periódicos y revistas u otros medios escritos de expresión de
las ideas. El estado cubano debería renunciar al monopolio y la tenencia
masiva de medios de comunicación.

El segundo punto, es la garantía a la plena libertad de asociación y de
reunión, sea a favor o en contra del gobierno. Sin la libre y espontánea
organización de los partidos políticos por los ciudadanos cubanos, no
hay garantías de proporcionar la representatividad participativa que
requieren unas elecciones de verdaderas. Sin la plena garantía a la
libertad de reunión no es posible desarrollar en el país la libre
afiliación de las personas a los partidos políticos de su preferencia.
El derecho a reunirse, no solo la alabar o apoyar, sino para protestar,
para oponerse, y para demandarle al gobierno de modo pacífico y libre.

El tercer aspecto para contar con un proceso electoral limpio y
equitativo es erradicar el miedo. Cuba ha sido un país controlado por
medio del terror infundido por el estado totalitario. Es un estado
policiaco. Un pueblo con miedo está privado por coacción de ejercer una
libre elección. Por cuanto, los aparatos represivos, como el
Departamento de la Seguridad del Estado (DSE), los Comités de Defensa de
la Revolución (CDR), y otros organismos dedicados al espionaje y la
represión de los ciudadanos, deben quedar totalmente desmantelados. Más
aun, el Ministerio del Interior, debe quedar desmantelado, y la Policía
debe ser civil y ha de quedar limitada y restringida por ley al
mantenimiento del orden y la seguridad del ciudadano. De hecho, el
Código Penal de Cuba debe ser derogado y sustituido por uno que no
contenga delitos de naturaleza política o contrarios al ejercicio de los
derechos humanos del ciudadano.

El estado cubano mantiene una serie de organizaciones llamadas “de masa”
que no son más que meros apéndices del gobierno para la manipulación e
intimidación del pueblo. Estas en nada representan la sociedad civil de
Cuba y solo son poleas de trasmisión del Partido Comunista de Cuba y de
la cúpula gobernante. Estas organizaciones deben ser desmanteladas para
evitar sus efectos coaccionantes en medio de una sociedad todavía
afectada por el terror y la manipulación del estado, ya que ello
coaccionaría la libertad de elección al ciudadano. De hecho, la
constitución que por vía impositiva rige en Cuba, requiere de ser
enmendada, o mejor derogada, pues es inconsistente con el
pluripartidismo, ya que establece que la máxima figura rectora sea un
partido, el comunista, por encima aun de los órganos regentes del
estado y del pueblo cubano, de quienes realmente emana la soberanía
nacional.

Un cuarto asunto es la ausencia de autonomía e imparcialidad del
organismo electoral, la Comisión Electoral Nacional, el cual está
adscrito, subordinado y dependiente del ejecutivo del país. Lo
preferible en las primeras elecciones libres del país, es que debería
ser organizado, dirigido y controlado todo el proceso por las Naciones
Unidas, o sea por un instrumento internacional imparcial y externo. En
su defecto entonces el organismo electoral debe ser uno autónomo e
independiente de toda rama o influencia gubernamental. Sus componentes
no deben ser electos por el gobierno, sino por una junta representativa,
equitativamente compuesta de todos los partidos concurrentes al proceso
electoral. La ley electoral tiene que contemplar procedimientos claros
que apunten a garantizar la secreticidad y la universalidad del voto,
además de la limpieza y transparencia del procedimiento de escrutinio y
pureza de los resultados.

Habría que considerar como parte del proceso, el derecho de
participación plena en unas elecciones verdaderas y reales, a los
nacionales cubanos de la diáspora. Ellos son tan cubanos como cualquiera
y están fuera por la única culpa de la dictadura castrista.

Dudamos muchísimo, que la dictadura de los hermanos Castro tenga la
voluntad y el deseo de implementar un verdadero proceso electoral,
limpio, universal, pluripartidista, imparcial y transparente en su
escrutinio. Estamos seguros que cualesquiera que sean las enmiendas o
las nuevas leyes electorales que imponga la dictadura, estará diseñada
para la simulación de una democracia inexistente y para garantizar la
perpetuidad en el poder de la actual cúpula gobernante.

Contrario a unas elecciones verdaderas, lo que ahora pretenderá
fabricar el régimen es otro inadmisible embeleco de ficción electorera
para engatusar a la opinión pública mundial. Y en Cuba lo que hace falta
es una verdadera elección, no otra ficción electorera.

Source: Elección o Ficción – Misceláneas de Cuba –
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/54fd9b043a682e0d3c176985#.VP2qdvnF9HE

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