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Basta de farsas, Cuba merece elecciones libres

Basta de farsas, Cuba merece elecciones libres
Para elegir deben existir diferentes partidos políticos y en la Isla
está legalizado uno solo: El Partido Comunista
viernes, abril 17, 2015 | Roberto Jesús Quiñones Haces

GUANTÁNAMO, Cuba. -El próximo domingo 19 de abril hay ‘elecciones’.
Muchos compatriotas se preguntan por los cambios que se introducirán en
la Ley Electoral.

¿La ley electoral más democrática del mundo?

En Cuba no hay elecciones, sólo votaciones. No hay elecciones porque
para elegir deben existir diferentes proyectos y aquí está legalizado
uno solo. A este responden absolutamente todos los delegados y
diputados, por eso da lo mismo votar por cualquiera de los nominados.

Cada vez que se acerca alguna de las ‘elecciones’ del Poder Popular (que
de popular sólo tiene el nombre), los medios de difusión oficialistas
nos abruman citando las supuestas bondades de nuestra ley electoral,
según ellos la más democrática del mundo.

Es una engañifa. Lo único supuestamente democrático en nuestro sistema
electoral es la elección de candidatos a delegados en la
circunscripción. Cierto es que los vecinos de cada una de las zonas en
que se divide la circunscripción eligen a un candidato mediante el voto
directo y público, pero esa es la punta visible del iceberg. La parte
oculta está conformada por las múltiples reuniones de “los factores
revolucionarios de la comunidad” –léase militantes del Partido,
combatientes, dirigentes de los Comités de Defensa de la Revolución
(CDR) , la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), etcétera – donde se
orienta cómo debe bloquearse cualquier candidatura no deseada por el
régimen y por quién votar.

Las personas que conforman la mesa electoral están subordinadas al
gobierno. Ellos cuentan los votos y dan el resultado ante los
interesados que se presentan en cada colegio electoral, pero no existe
acceso del pueblo al conteo de los votos en la Comisión Electoral
Municipal, que es la que recibe los resultados de cada colegio de la
circunscripción e informa quién fue electo.

Tanto el delegado como sus electores carecen de un poder real para tomar
decisiones y transformar su zona de residencia y es por eso que el
primero se ha convertido en un mero tramitador de quejas.

Por último, el 50% de los delegados de las Asambleas Provinciales del
Poder Popular y la misma cifra de los diputados que conforman la
Asamblea Nacional no son elegidos por el pueblo sino seleccionados “a
dedo” por la oficialista Comisión de Candidaturas. En estas asambleas
jamás habrá un cubano decente, trabajador y patriota que difiera de la
ideología comunista. ¿Cuál es entonces la democracia de esta ley?

Una Cuba “con todos y para el bien de todos”

La Constitución de 1976, en su preámbulo declara que es voluntad del
gobierno que la ley de leyes esté presidida por el profundo anhelo
martiano de lograr que la ley primera de nuestra República sea el culto
de los cubanos a la dignidad plena del hombre.

En el artículo 1 se expresa: “Cuba es un Estado socialista de
trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el
bien de todos, como república unitaria y democrática, para el disfrute
de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y
colectivo y la solidaridad humana”.

Los redactores de la carta magna socialista consignaron que tal anhelo
estaba cumplido. Pero la realidad, más terca que cualquier frase
triunfalista, demuestra que el Estado cubano no está organizado “con
todos y para el bien de todos”, como lo soñó Martí, sino para los
“revolucionarios”. Los demás ciudadanos son excluidos, encarcelados y
discriminados. Demuestra que un solo partido político suplantó al Estado
y lo controla todo, prohibiendo la existencia de cualquier otra
organización de esa índole.

En tales condiciones, no hay democracia ni libertad política. No hay
justicia social, porque para acceder a determinados puestos de trabajo y
estudios universitarios se exige fidelidad al Partido Comunista y a la
revolución, y porque cada vez más el Estado se desentiende de los
ancianos, de las personas discapacitadas y de aquéllos de bajos ingresos.

No hay bienestar individual porque los trabajadores reciben salarios
miserables y tienen que comprar productos básicos en una moneda con la
que no le pagan y que vale 25 veces más. No hay bienestar colectivo
porque cada día los servicios públicos se degradan más y los de salud y
educación están en estado precario. No hay solidaridad humana porque hay
agresión física e intolerancia ante lo diverso, como quedó demostrado
una vez más en la reciente Cumbre de las Américas. ¿De qué dignidad
plena del hombre hablan los comunistas?

Lo que sí quieren muchos cubanos

Lo que sí quieren muchos cubanos es disfrutar de los mismos derechos
civiles y políticos que tienen hasta ahora los ciudadanos de los otros
34 estados del continente.

Quieren que se descentralice el omnímodo poder del Estado y que la
democracia se construya desde el barrio, porque la soberanía radica en
el pueblo y éste tiene que tener los medios para expresarla. Por tal
razón es espuria cualquier decisión de un dirigente que no haya sido
elegido por la gente de a pie o que, sin consultar la opinión de los
ciudadanos, crea que expresa los intereses de todo un pueblo.

Los cubanos quieren elegir personas que realmente los representen ante
las diferentes instancias del gobierno y no a meros consentidores
carentes de crítica.

Quieren que todos los delegados a las asambleas provinciales del Poder
Popular y los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular sean
elegidos en sus circunscripciones mediante el voto directo y secreto,
verificado públicamente, y que lo mismo ocurra con quienes dirigen esos
órganos de gobierno, y otros importantes como las fiscalías, los
tribunales y las unidades de policía.

Quieren escoger el proyecto político que más los satisfaga y elegir a su
presidente en elecciones multipartidistas, supervisadas por organismos
internacionales.

Ese es el deseo de la mayoría de los cubanos y, mientras no se cumpla,
los comunistas deberían tener el pudor de no hablar de elecciones ni de
democracia.

Source: Basta de farsas, Cuba merece elecciones libres | Cubanet –
http://www.cubanet.org/destacados/basta-de-farsas-cuba-merece-elecciones-libres/

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