Comités de represión

La civilización pendiente de Cuba

La civilización pendiente de Cuba
Los pinchazos con alfileres generan multitud de interrogantes sobre el
futuro de la isla.
Joan Antoni Guerrero Vall
junio 05, 2015

La presencia de Rihanna en Cuba ha levantado mucha polvareda, como es de
esperar que pase cuando estamos hablando de una figura internacional de
ese calibre. Lo que no se esperaba quizás es que, al final, fuera un
encargado de la seguridad de la cantante el que acabara acaparando la
atención por su comportamiento incívico, temerario y atentando contra la
salud pública y la de los periodistas cubanos acreditados en la Isla.

Realmente resulta sorprendente que un método para ahuyentar a
periodistas sea el uso de alfileres y que el proceder consista en ir
pinchando a los profesionales de la prensa para evitar que hagan su
trabajo. Rihanna es una figura pública y, siempre que ande por espacios
públicos, deberá entender que los medios intenten captar imágenes suyas.
Eso, por supuesto, en sociedades donde todos estos asuntos están
plenamente regulados, conciliando los derechos de libertad de
información y privacidad, se da por sentado.

Lo que chirría en este asunto es que los periodistas que trabajan para
prensa internacional en la Isla hayan saltado ahora por esta cuestión,
cuando lo podrían haber hecho mucho antes y se habrían ahorrado ahora el
susto o al menos contribuido algo mal hecho no se volviera a producir.
Pues el tema de los pinchazos no es la primera vez que salta a los
medios de comunicación. La oposición lo viene denunciando en la Isla
desde hace tiempo, pero en este caso se ve claro que, incluso
informativamente, hay clases en la Isla de todas las “igualdades”.

Probablemente ningún periodista de prensa extranjera le ha dedicado ni
un minuto de atención a los pinchazos de agentes de la Seguridad del
Estado contra miembros de la oposición. Ni esta ni otras técnicas de
represión van a ser un tema de inspiración para una prensa que debe
andar con pies de plomo con el régimen. Realmente debe ser frustrante
para el periodista, como lo es para muchos lectores, que desde el
exterior esperamos que nos cuenten más historias, más historias que
estamos seguros que suceden en el país y que la situación actual de
dictadura impide que conozcamos.

La cuestión de los pinchazos con alfileres genera multitud de
interrogantes acerca del futuro de Cuba. Está claro que en ese país,
especialmente los que han desarrollado su “vida profesional” en el
sector de la “defensa nacional” (mejor leer “represión”) deberán saber
regular sus formas de actuación y enterarse de los límites en su
comportamiento, aquellos que jamás deberían haber sido rebasados.

Pedir comportamiento civilizado a los peones de un régimen que emplea
violencia contra opositores pacíficos es pedir demasiado. Los “agentes
de seguridad” cubanos deben regenerarse, como tantos otros elementos de
la vida cotidiana cubana, dedicada a la represión del vecino (CDR y
organizaciones de masas diversas), deben aprender que su poder no es
ilimitado y que no pueden ejercer impunemente sus acciones contra los
débiles y desarmados. Si Cuba hace algún día el giro hacia una
democracia, debería figurar esto en el punto número uno de los asuntos a
abordar: civilizarse.

Source: La civilización pendiente de Cuba –
http://www.martinoticias.com/content/civilizacion-pendiente-de-cuba/95918.html

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