Comités de represión

Elecciones, ¿para qué? 08-2015

Elecciones, ¿para qué?
agosto 11, 2015 1:24 pm·

Cuba actualidad, Lawton, La Habana, (PD) En 1959, al Comandante en jefe
cuando alguien le habló de elecciones, se dice que este exclamó:
“¡Elecciones para qué!” y que esta salida tan suya, se convirtió en una
consigna de aquel momento. Cada vez que se convoca a elecciones en Cuba,
los que votan para elegir delegados municipales del Poder Popular lo
hacen bajo la compulsión acostumbrada. Votan, -quiéranlo o no- para que
todo siga igual y con “la misma gente”. En fin, “esta gente”, como se
dice entre cubanos para referirse al régimen militar.

A la mayoría no le importa la votación. Sus más caros y preciados
intereses son la comida y el dinero necesario para adquirirla.

Tengo vecinos que viven en una miseria de espanto. Entre ellos hay una
joven, muy bella. Esta consiguió casarse con un español y se mudó para
Valencia. Hace unos años, vino de visita a Cuba, compró regalos y trajo
euros. Pero la familia no usó ese dinero para comprar muebles ni
arreglar la desvencijada vivienda: lo usó para comprar un aire
acondicionado y un equipo de música. En la actualidad, mitigan el hambre
con música atronadora, que escuchan en atmósfera climatizada mientras
beben ron o cualquier alcohol barato.

A menudo sacan las bocinas para el portal. Para que se sienta la música
en todo el barrio. Las sacan cuando es el cumpleaños de alguno de ellos,
el Día de las Madres, el fin de año o cualquier día que hay algo que
celebrar. Y también cuando hay alguna fiesta de la revolución o eso que
llaman elecciones.

Hace un tiempo recuerdo que, antes del anochecer, sacaron las bocinas y
pusieron música. Si a eso se podía llamar música. Fueron los primeros en
votar. Comentaron: “Para salir rápido de esa mierda”. Votaron por
cualquiera. Les daba lo mismo. Terminaron el día con reguetón y alcohol
barato.

Mis vecinos –en voz baja- hablan horrores de “esta gente”. Dicen no
deberles agradecimiento alguno. Solo que no se señalan y dejan de votar.
Exigen cada vez que las necesitan, las certificaciones de recomendación
que otorga el CDR a “los que cumplen con las tareas de la revolución”.

La compulsión, la extorsión y el chantaje, son los mecanismos para
disponer de membresía masiva en los CDR, la FMC, la CTC y el resto de
las organizaciones oficialistas que él régimen presenta como “sociedad
civil”. La represión, está siempre presente. Esto completa el cuadro de
la unanimidad necesaria.

Este es el panorama de todas las circunscripciones abiertas a los
comicios convocados para delegados de las asambleas municipales a lo
largo de toda Cuba.

Las biografías de los candidatos, aparecen con los errores ortográficos
de costumbre, a la vista de todos. A nadie o a casi nadie les interesara
leerlas. Con un poco de más discreción, en la actualidad, los PC
(personas de confianza del partido único) indicarán por quien se debe votar.

Según las cifras oficiales iniciales, votan más del 85% de los electores
inscritos. Luego rectificarán y aumentarán o no un poco para acercarse a
un decoroso 90%. Suponemos que el verdadero porciento de abstención
siempre haya sido bastante más elevado. Por suerte ya el gobierno no se
atreve a hablar de más del 95 % de participación, como hacía hasta hace
unos años.

Un 13 a un 15% de abstención puede resultar normal en otros países. En
Cuba esto es bastante significativo. Aquí solo se abstienen de ir a
votar los que están abiertamente en contra del régimen.

No responder a la convocatoria a la votación implica represalias que no
todos están dispuestos a asumir. Quien trabaja para el único y posible
patrón, el estado omnipresente, omnipotente y omnisciente, puede perder
este empleo. Quien fuere cuentapropista perderá su licencia. Quien viva
en el limbo de la tolerada ilegalidad, como los listeros de bolita o los
vendedores y revendedores de lo sustraído en almacenes del estado,
tendrá que enfrentar a la policía.

En tales términos, lo mejor es ir temprano a votar y no buscarse
problemas. “¡Todo va a seguir igual!”, es el consenso general. Nadie
quiere buscarse problemas, no acudir a las urnas es ciertamente
encontrar grandes problemas y muy serios.

Una vecina Katy, -nombre supuesto- cuando supo que no fui a votar y le
aclaré –otra vez- que no quiero irme de Cuba, dice: “¡Ustedes, los
disidentes y los periodistas independientes, se van a quedar solitos con
los factores! ¡Hay que irse, no hay más ná!”

Es una desoladora verdad. Especialmente si se trata de jóvenes. Como
Katy. Ninguno o casi ningún joven tiene planes para el futuro en Cuba.
Todos aspiran a irse. A cualquier sitio. En avión o en balsa, con
pasaporte o sin él. No quieren compartir el aire con “esta gente”, que
no deja vivir. Mucho menos traer hijos a este infierno. Entonces, Cuba
languidece, envejece y se muere de aburrido inmovilismo.

En Cuba, se vota para que todo siga igual. Esto, no solo quiere decir
mal, dice peor. Entonces, la alternativa salvadora a todo esto es una
nueva Ley Electoral. El Foro por los Derechos y Libertades con sus
pronunciamientos asume de forma articulada y coherente esta necesidad.
¡Apoyemos la demanda ciudadana que promueve para una nueva Ley Electoral!

Para Cuba actualidad: anatorricella@gmail.com

Source: Elecciones, ¿para qué? | Primavera Digital –
http://primaveradigital.net/elecciones-para-que/

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