Comités de represión

CDR – 55 años de vigilancia y represión

CDR: 55 años de vigilancia y represión
La mayor organización de masas del país es una de las mejores armas de
la dictadura en cuanto a opresión y manipulación popular
lunes, septiembre 28, 2015 | Gladys Linares

LA HABANA, Cuba – El 28 de septiembre de 1960, mientras Fidel Castro le
hablaba a una multitud frente al palacio presidencial, se escucharon
varias detonaciones; muy oportunas por cierto, pues le sirvieron para
culpar a quienes se oponían al curso que tomaba la política en el país.

Para enardecer a la muchedumbre, el entonces joven revolucionario
exclamó: “Están jugando con el pueblo, y no saben todavía quién es el
pueblo. Están jugando con el pueblo y no saben la tremenda fuerza
revolucionaria que hay en el pueblo”. Y como si se le hubiera ocurrido
en ese momento, anunció: “Vamos a crear un sistema de vigilancia
colectiva en todo el país, cuadra por cuadra”. Alegaba que el objetivo
fundamental era defender la revolución, pero en realidad el macabro plan
consistía en vigilar a cada persona y cada hogar, en franca violación
del artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Con la instauración de lo que se dio en llamar los Comités de Defensa de
la Revolución (CDR) en aquellos momentos de confusión que vivía nuestro
país, se establecieron barreras irreconciliables entre los cubanos, pues
la organización dio cabida a la envidia, al oportunismo, al odio, a la
chivatería, a la doble moral, y fue ahí cuando comenzó a germinar como
hierba mala la pérdida de valores espirituales y morales.

A menudo suscita bastante alharaca la gran cantidad de miembros que
tienen los CDR. Los medios oficialistas refieren con orgullo que es la
mayor organización de masas del país. No podría ser de otra manera: cada
joven cubano, al cumplir los 14 años, recibe invariablemente la visita
del CDR para tramitar su inscripción “voluntaria”.

Para nadie es un secreto que la gran mayoría de nuestros ciudadanos,
principalmente los jóvenes, tiene como meta fundamental irse del país.
Sin embargo, siempre que le pregunto a alguna de estas personas si
pertenece al CDR, me responden afirmativamente. Alegan que lo único que
hacen es pagar la cuota, así “les quitan el pie de encima” y salen bien
parados en caso de una verificación para conseguir trabajo. Muy pocos se
atreven a dejar las filas de la organización, pues temen “señalarse”. No
se percatan del peligro que encierra esa pequeña cuota de 3 pesos
anuales: con ella están financiando la violación de sus derechos y a la
propia organización que los vigila y los reprime.

Que los reprime, sí, porque los CDR “parieron”. No sé la fecha exacta de
la procreación, pero el engendro maléfico nació por la década de los 90.
El nombre del monstruo es Brigadas de Respuesta Rápida, bandas
paramilitares disfrazadas de pueblo ofendido cuya finalidad es reprimir
a cualquier cubano que se oponga al gobierno. Además, los CDR son una
organización gubernamental cuyos dirigentes responden a los intereses
del partido comunista cubano, al cual pertenecen.

Desde su creación el lema de los CDR ha sido “Con la guardia en alto”.
En 1997, ante la grave crisis de valores que ya se vislumbraba en el
país, Fidel Castro expresó: “No se puede permitir que la gente baje la
guardia. Hay que luchar contra las indisciplinas sociales”.

Cierta vez, cuando le pregunté a una vecina (que me pidió no divulgar su
nombre, pues es la responsable de vigilancia de su CDR y costurera sin
licencia) por el resultado de las tan televisadas reuniones del año
pasado para acabar con las indisciplinas sociales, me miró sonriendo y
dijo: “¿Eso? Bla, bla, bla. Sirvieron como propaganda para la
televisión, porque aquí nadie se quiere buscar problemas”. Y añadió:
“Los cederistas (miembros del CDR) cobramos la cuota anual, y hacemos
otras tareas como donaciones de sangre y cosas así. Por lo demás,
estamos tranquilos, cada uno en su negocito. Solamente chivateamos a los
contrarrevolucionarios”.

Esta señora se refería a que en coordinación con el Ministerio de Salud
Pública los CDR se dedican a captar (atrapar, sugestionar, persuadir) a
la mayor cantidad posible de personas aptas para que donen sangre
“voluntariamente”. Ayer me acordé de ella, pues resulta que cuando me
interesé por la salud de un muchacho de la cuadra a quien no vi durante
unos días, este me respondió: “No te preocupes, estoy bien. Lo que pasa
es que la enfermera me tenía loco para que donara sangre, y yo no estoy
para eso, así que me perdí. Ahora viene la chiveta de la fiesta del
comité, y dentro de poco, las asambleas de rendición de cuentas. El
asunto es mantenernos en tensión con algún tema”.

Source: CDR: 55 años de vigilancia y represión | Cubanet –
https://www.cubanet.org/mas-noticias/cdr-55-anos-de-vigilancia-y-represion/

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