Comités de represión

Fueron espontáneos los petardos que dieron vida a los CDR?

¿Fueron espontáneos los petardos que dieron vida a los CDR?
ORLANDO FREIRE SANTANA | La Habana | 28 Sep 2015 – 10:41 am.

Las autoridades no están satisfechas con el nivel actual de chivatería
de la organización de masas.

Hace poco un grupo de amigos conversaban acerca de la manera en que
fueron maniobrando los gobernantes cubanos durante aquellos años
iniciales de la revolución fidelista, hasta llegar al establecimiento de
un sistema totalitario de corte marxista-leninista. En un momento de la
plática, una de las personas lanzó la siguiente interrogante: ¿habrán
sido espontáneos los petardos que explotaron la noche del 28 de
septiembre de 1960, cuando Fidel Castro fundó los Comités de Defensa de
la Revolución (CDR), o simplemente se trató de una autoprovocación?

Ese año, aún sin declararse el carácter socialista de la revolución, ya
las autoridades daban pasos agigantados para aniquilar la sociedad
civil. Había desaparecido casi por completo la prensa opositora, y la
estatización de la economía avanzaría velozmente mediante la
nacionalización de empresas extranjeras, y la confiscación a los grandes
propietarios nacionales. Pero a Fidel Castro le gustaba pelear a la
riposta, es decir, dar a entender que sus acciones eran una respuesta a
las agresiones del enemigo.

Así las cosas, y en el momento en que Castro pronunciaba un discurso en
el antiguo Palacio Presidencial tras asistir a las sesiones de la
Asamblea General de la ONU, estallaron dos petardos. De inmediato, y
como respuesta a esas explosiones, el máximo líder declaraba que “vamos
a implantar, frente a las campañas de agresiones del imperialismo, un
sistema de vigilancia colectiva revolucionaria, que todo el mundo sepa
quién vive en la manzana y qué relación tuvo con la tiranía; y a qué se
dedica; con quién se junta; en qué actividades anda”.

Realmente, cuesta trabajo creer que un mecanismo tan sofisticado de
delación de todo aquel que se oponga o actúe contra el Gobierno pueda
haber sido concebido por Castro en el propio instante en que hilvanaba
su discurso. Cualquiera diría que ese día, sencillamente, se daba a
conocer un engendro diseñado con detenimiento.

Nacían de esa manera los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), una
organización que ha marchado a la par de sus gestores. Sin dudas, los
Comités conocieron su mejor momento —para los intereses del Gobierno,
por supuesto— durante las tres primeras décadas de la revolución, pero
cayeron estrepitosamente a partir de los años 90, con el advenimiento
del “periodo especial en tiempo de paz”.

En este momento, a nivel de base —en cuadras y barrios— los CDR apenas
funcionan: no se celebran las reuniones mensuales con los cederistas;
casi nadie hace guardia en las cuadras; ya no existe la recogida de
materias primas —ahora esa tarea la ejercen los trabajadores por cuenta
propia—; y son muy pocos los Comités que festejan la noche del 27 de
septiembre, la llegada de un nuevo cumpleaños de la organización. Pero
eso sí, lo único que no falla es el cobro de la cotización: en el mes de
enero les exigen a los cederistas el pago de la cotización anual por
adelantado; un dinero que, entre otras cosas, sirve para mantener las
estructuras parasitarias de la organización a nivel de municipio,
provincia y nación.

Sin embargo, la maquinaria del poder no da su brazo a torcer, y no
pierde ocasión para entonar loas a los CDR. Para ello envían a la
comitiva de Carlos Rafael Miranda, coordinador nacional de los CDR, a
recorrer distintos territorios del país para entregar diplomas,
reconocimientos, y arengar a los jóvenes para que asuman
responsabilidades en las diferentes estructuras de los CDR. Y, claro,
también se celebran reuniones donde confluyen altas autoridades del
Partido Comunista (PCC) y la jerarquía de los CDR. Una de ellas fue el
IV Pleno Nacional de los CDR que sesionó en días pasados.

En ese cónclave, José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del PCC,
expresó que “los Comités de Defensa de la Revolución se fortalecen, y
arribarán a su aniversario 55 con importantes logros y perspectivas”. No
obstante, al recordar, o alguien susurrarle al oído, que los CDR son
prácticamente inoperantes en la base, Machado apuntó que “hay que
afianzar el sistema informativo y de denuncias para la prevención y
enfrentamiento a las ilegalidades, delitos e indisciplinas sociales”. Un
reconocimiento tácito de que la cúpula del poder no está satisfecha con
el nivel de chivatería que exhiben actualmente los CDR.

Al final, hubo consenso entre los amigos que conversaban en el sentido
de que ni 100 petardos como aquellos que explotaron el 28 de septiembre
serán capaces de revivir a un paciente que se halla en estado de coma
irreversible, y que solo espera porque le retiren los aparatos que lo
mantienen con vida artificial para acceder a la defunción definitiva.

Source: ¿Fueron espontáneos los petardos que dieron vida a los CDR? |
Diario de Cuba – http://www.diariodecuba.com/cuba/1443382160_17166.html

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