Comités de represión

El síndrome de la ironía

El síndrome de la ironía
marzo 23, 2016 10:33 am·

Cerro, La Habana, Rogelio Travieso, (PD) El pasado jueves 17 de marzo,
en la Sala de Prensa del Hotel Tryp Habana Libre, ante periodistas
nacionales y extranjeros, el canciller cubano Bruno Rodríguez, expresó:
“En nuestra relación con Estados Unidos no está, de ninguna manera, en
la mesa de negociaciones, la realización de cambios internos en Cuba,
que son y serán de la exclusiva soberanía de nuestro pueblo”.

¿Soberanía, de qué pueblo? ¿Serán acaso el pueblo, los hermanos Castro,
los generales y coroneles de entera confianza; algunos miembros del Buró
Político y el Comité Central del Partido Comunista y otros que puedan
ser escogidos para integrar la Asamblea Nacional? ¿Será una dinastía,
tipo Corea del Norte, de los hijos de papá y otros familiares,
encabezada tal vez, por el coronel Alejandro Castro Espín, el general
Rodríguez Callejas, Fidel Castro Díaz-Balart, Antonio Castro Soto del
Valle, Mariela Castro Espín, etc.? Tipo Corea del Norte.

El pueblo de a pie, ni es soberano, ni cuenta para nada, pues el
artículo # 5 de la Constitución enuncia que la soberanía le corresponde
al Partido Comunista.

En Cuba el pueblo no elige a sus gobernantes. La Ley Electoral es un
engendro de truco, donde el ciudadano, solo tiene posibilidades de
proponer y votar por alguien sin poder de recursos en el barrio, así
como cada 5 años a los que la Comisión Electoral Nacional, que cumple el
mandato del PCC, decide quienes sean de los poco más de 600 propuestos a
elegir para la Asamblea Nacional del Poder Popular.

El 6 de marzo de 2001, Todos Unidos, una agrupación opositora no
reconocida pero tolerada a medias, con su principal gestor al frente, el
lamentablemente fallecido Oswaldo Payá Sardiñas, se dio a la tarea de
lograr dar cumplimiento al artículo de iniciativa de las leyes 88g de la
Constitución cubana. Trabajando con muchos riesgos, lograron cumplir con
lo propuesto en el Proyecto Varela.

Una representación del Comité Ciudadano Gestor del Proyecto Varela,
todos cubanos de a pie, el 10 de mayo de 2002 presentaron a la Asamblea
Nacional 11 020 firmas, cifra superior a la que según requisito exige el
citado artículo de la Constitución, solicitando que se convocara a un
referendo nacional para aprobar o no lo que pedía el Proyecto Varela.

¿Qué pedía este Proyecto? Libertad de expresión, de prensa y de
asociación, amnistía para los presos políticos, libertad económica, una
nueva ley electoral y elecciones libres.

En la sede de la Asamblea Nacional se entregaron 11 020 firmas a favor
del referendo.

La mayoría de los gestores del Proyecto Varela fueron presos y
cumplieron condenas en la llamada Primavera Negra del año 2003. Oswaldo
Paya, años después, tendría un trágico final

La Constitución cubana es una camisa de fuerza. De sus 137 artículos se
pueden desechar 135 más el Preámbulo, de nada sirven. Con solo dejar dos
es suficiente: el número 5 y el 62. Este último advierte que todo lo que
vaya en contra del socialismo es punible.

Como respuesta al Proyecto Varela, el régimen, basado en el artículo
88d, convocó a un plebiscito para aprobar el anti dialectico “socialismo
irrevocable”. Después vino la represión, los encarcelamientos y el
destierro.

Es desquiciante escuchar a qué llama el régimen “sociedad civil”: las
llamadas organizaciones de masas, todas oficialistas.

Recordemos que por ejemplo, el Secretario General de la Central de
Trabajadores de Cuba (CTC) es además miembro del Comité Central del
partido único, el PCC.

Los CDR también son parte de esa sociedad civil.

El periódico Granma, órgano oficial del Comité Central del Partido
Comunista, el pasado sábado 19 de marzo publicó una declaración de los
CDR que asegura agrupar en su seno, “de forma voluntaria, a más de 8
millones de compatriotas, el 91% de los ciudadanos mayores de 14 años”.

No dice que muchos de ellos están en las prisiones o son de los
centenares que todos los días van a la embajada de Estados Unidos u
otros países a solicitar visas para irse de este suplicio.

Esos mismos CDR hasta hace pocos años contribuían a que el oficialismo
decomisara las pertenencias de los vecinos a los que les llegaba la
llamada Carta Blanca, el permiso para poder marcharse del país. Son los
mismos CDR que gritaban hasta hace poco: ¡Cuba sí, Yanquis No!, y ahora
porque se lo ordenaron, hipócritamente, le da la bienvenida al
Presidente de los Estados Unidos.

Suceden muchas cosas irónicas.

Hace unos días fue condecorado con la Orden José Martí, el presidente
Nicolás Maduro, cuando hace apenas tres meses la mayoría de los
venezolanos (2,5 millones) emitieron un voto de castigo contra él y el
chavismo y a favor de la oposición.

¿Es preciso celebrar el concierto de los Rolling Stones el 25 de marzo,
siendo Viernes Santo?

Lo que apreciamos hoy en Cuba se corresponde con el Síndrome de la Ironía.
rotravep@gmail.com; rogeliot@nauta.cu; Rogelio Travieso

Source: El Síndrome De La Ironía | Primavera Digital –
primaveradigital.net/el-sindrome-de-la-ironia/

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