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Qué saldo dejará la visita de Obama?

¿Qué saldo dejará la visita de Obama?
ROBERTO ÁLVAREZ QUIÑONES | Los Ángeles | 3 Mar 2016 – 8:11 am.

Imaginarse a miles de cubanos —miembros de los CDR, las Milicias de
Tropas Territoriales y hasta del Partido Comunista— aplaudiendo y dando
vítores realmente espontáneos al presidente de EEUU, mientras se pasea
sonriente por las calles de La Habana acompañado de Raúl Castro, habría
sido un cuento de ciencia ficción hace muy poco tiempo, rápidamente
censurado por “contrarrevolucionario”.

Sin embargo, dentro de pocas semanas será realidad. Claro, no hay que
sacar conclusiones a priori porque pueden ser erróneas. Esta visita del
líder del “imperio yanqui” y representante mayor del “enemigo”, sin que
el Gobierno de la Isla haya hecho avance alguno en materia de derechos
humanos, será la mayor victoria política del castrismo en su
cincuentenaria historia. Y precisamente por eso, de no ocurrir una gran
sorpresa, no dejará mucho trigo que digamos al pueblo cubano.

De que el balance será positivo para los Castro no hay dudas. Pero sí
las hay acerca de si va a satisfacer a quienes tienen grandes
expectativas al respecto. Muchos alegan que el mandatario llevará un
mensaje de aliento a los cubanos y que en las narices de la elite
castrista hablará de democracia y del derecho de los cubanos a las
libertades ciudadanas de que hoy carecen.

Aunque no estoy seguro de que Obama haga eso públicamente, si lo hace,
formidable. Pero si grupos de disidentes logran organizar una pequeña
manifestación en algún lugar lejos del presidente (no tendrán acceso a
las inmediaciones de su comitiva), y gritan “Libertad”,”Libertad”,
“Libertad”, los esbirros les caerán encima a golpes, no importa que
esté en la capital Obama, o Masantini el Torero. Lo hicieron en Panamá
mientras un sonriente Obama conversaba con el dictador cubano.

Y tan pronto el presidente estadounidense abandone la Isla, el general
Castro reiterará que el “bloqueo” sigue intacto, que la “revolución” no
se va a desviar de su camino “independiente y soberano” hacia el
socialismo, y que las banderas del Moncada y la Sierra Maestra jamás
serán arriadas, etc.

Desde la oficina de Machado Ventura probablemente les llegará a todos
los núcleos del PCC algún documento explicando que la visita se debió a
que Obama es negro y está colocado a la izquierda del espectro político
norteamericano, pero que eso va a cambiar cuando deje la Casa Blanca
dentro de 10 meses, sobre todo si el nuevo presidente es un republicano.

Leyes estalinistas

En el ámbito económico los optimistas afirman que la visita impulsará
tanto las relaciones bilaterales y el contacto masivo de
estadounidenses con la población que se abrirán espacios a la iniciativa
privada, se erosionará el control estatal de la economía, y el país
derivará hacia el capitalismo por la vía del contagio y la “contaminación”.

Es un escenario muy deseable, pero poco realista. Ciertamente con la
avalancha de turistas y visitantes de EEUU —siempre limitada por la
insuficiente capacidad hotelera— los cuentapropistas tendrán más
clientes, y el Gobierno podrá importar más alimentos y bienes de consumo
al tener más dinero. Pero eso no mejorará mucho el atraso y bajísimo
nivel de vida en general de la población.

Con “bloqueo” o sin él, para que la gente salga de la pobreza el régimen
tiene que derogar las leyes estalinistas que prohíben a los cubanos
invertir en su propio país y crear capital privado. Debe unificar las
dos monedas, crear un amplio mercado mayorista, dejar que los
cuentapropistas puedan importar y exportar y hacer negocios, no solo con
el Estado, sino libremente, incluyendo las empresas extranjeras.

No puede haber un pujante sector privado cubano si solo se permite la
existencia de “timbiriches” de servicios artesanales que ya existían en
los tiempos de Cristóbal Colón. Y debe permitirse que los profesionales
universitarios presten sus servicios privadamente.

Salarios demasiado bajos

Para una efectiva conexión comercial e inversionista con EEUU la
destartalada economía cubana no cuenta con infraestructura en viales,
transporte, telecomunicaciones, financiera, ni en ninguna otra rama
económica. También los Castro tienen que reconocer jurídicamente la
propiedad privada, dar garantías a los inversionistas extranjeros y
dejarlos que contraten directamente sus trabajadores,

Ante todo tiene que haber un mercado nacional que hoy no existe. Se
deben unificar las dos monedas (CUC y CUP) y triplicar o cuadruplicar el
salario promedio de 24 dólares mensuales, que es la mitad del vigente
en Haití.

¿Cuántos tractores Oggún cree la compañía estadounidense Cleber LLC que
va a vender en Cuba a 10.000 dólares cada uno, cuando los produzca en
la Isla? Al parecer sus propietarios, Horace Clemmons y Saúl Berenthal,
lo que quieren es exportarlos a bajo precio, aprovechando la mano de
obra más barata de Occidente.

La nación requiere de un espectacular aumento de la productividad y
nuevas tecnologías para incrementar el Producto Interno Bruto (PIB)
con la producción de bienes y servicios —sin exportar médicos como
esclavos para apropiarse de sus sueldos—, lo cual solo será posible si
se liberan las fuerzas productivas, cosa a la que se niega la dictadura.

Es verdad que hay muchos nuevos “paladares”. Eso es alentador. Pero el
Gobierno se niega a darles personalidad jurídica. No los reconoce ante
la ley como negocios privados, sino que operan como “vendedores de
alimentos” con una “licencia para trabajar por cuenta propia” que puede
ser revocada. En los últimos cinco meses de 2015 se le retiraron sus
licencias a 8.213 cuentapropistas de distintas actividades y se redujo
de 504.613 a 496.400 el número de ellos, según datos del Ministerio de
Trabajo y Seguridad Social.

Además de ser asfixiados con impuestos abusivos, quienes gestionan los
pequeños restaurantes, y todos los cuentapropistas, al no existir un
mercado mayorista adquieren sus suministros en la red minorista estatal
o en el mercado negro. Así el costo es muy elevado y ellos tienen que
pasar parte de ese costo adicional a los precios. Eso afecta la demanda
y no obtienen la ganancia que lograrían comprando suministros al por
mayor.

Capitalismo de Estado autoritario

En resumen, mientras la nación sea una finca privada de los hermanos
Castro y sus familias, administrada por los militares y la alta
burocracia del PCC, ahora con el dulce apoyo internacional encabezado
por EEUU, no va a haber cambios verdaderos en Cuba. Lo peor es que ya se
gesta una autocracia cívico-militar que trascienda la partida biológica
de los hermanos Castro.

Y no se trata de una elucubración de la “mafia de Miami”. Lo admitió en
diciembre pasado el vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía,
coronel Marino Murillo, quien dijo sin tapujos a los diputados
nacionales que el régimen no quiere que “los cuentapropistas operen
individualmente”, sino que se unan en cooperativas, en locales del
Estado (y controladas por el Gobierno).

Murillo adelantó que esas cooperativas tendrán prioridad en el acceso
al mercado mayorista cuando este “se pueda crear”, y disfrutarán de
impuestos bajos, de lo cual no se beneficiarán los cuentapropistas que
operen individualmente.

Más claro ni el agua: la cúpula dictatorial quiere impedir que los
cuentapropistas prosperen y se conviertan en capitalistas que compitan
con la casta político-militar que ya domina el 80% de la economía y que
instala poco a poco su modelo de capitalismo de Estado autoritario.

¿Encaja esta estrategia raulista con el empoderamiento de los
“emprendedores” y el progreso económico-social de los cubanos de que
habla Obama?

Source: ¿Qué saldo dejará la visita de Obama? | Diario de Cuba –
www.diariodecuba.com/cuba/1456936283_20631.html

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